Se acaba este año que supongo se pueda dividir con una parte muy buena y otra muy mala. Ya llega el 2013 y como todos con nuevas intenciones, estos son mis 12+1 (¿17?) propósitos:
1. Volver a sonreír, que vuelvan las sonrisas de los buenos viejos tiempos, volver a transmitir alegría a todos los de mi alrededor, esa alegría que está perdida desde hace meses. Recuperar la energía que mucha gente dice que se está agotando, que vuelva la ilusión de bajar las escaleras del portal sabiendo que cualquier cosa que te espere fuera va a ser buena y que, si no lo es, lo recibirás con la mejor actitud posible; porque no hace mucho que podía contagiar mi alegría incluso en los días más tristes, porque no hay que mirar atrás.
2. No volver a hacer el papel de tonto, no volver a hacer de mi mismo un idiota no seguir jodiéndome la vida a posta, nada de hacer planes, de recorrer media ciudad por nadie, no hay paisaje perfecto, ni sitio perfecto ni palabras que enamoren, tampoco buscarlo, que sea lo que tenga que venir.
3. No forzar las cosas que tienen que venir solas, volver a dar los pasos hacia atrás en tu memoria solo te lleva al principio al principio del fin. Las cosas que llegan solas no te puedes esforzar en buscarlas porque no las vas a encontrar y lo que encuentres no valdrá la pena.
4. No echar más de menos y olvidar donde ya has sido olvidado.
5. Aprovechar lo que tienes al máximo, disfrutar de cada persona y cada pequeño placer; el café, la comida, los paseos, los libros, las películas, el sexo, la música, los amigos, las fotos, las tormentas, el frío.
6. Viajar, volar, ver lugares que no te puedes imaginar, donde los picos de las montañas se junten con la orilla del agua, que los autobuses recorran tantos kilómetros que la aguja del cuentakilómetros se salga de órbita y que, no sepan donde mandarte una carta porque hayas cambiado de sitio.
7. No tener que elegir entre dos, ser un completo idiota por alguien. Es una desgracia si, a algunos les roban el coche o pierden la cartera, otros se enamoran. Que me pueda pasar toda una semana con sus siete días sin saber nada de ella y que cuando te tires en el sofá con el placer de tenerlo todo bien hecho te venga de un suspiro su recuerdo a la cabeza. Volver a escribir cartas juntando cuatro versos mal contados que hagan llorar y no tener que poner el remite en el sobre para no dar información de ti. Que me cuenten cosas tomando un café, y olvidarlo con dos copas. Aprender que es mejor dedicarse a algo que te guste aunque no te llegue para pagar las facturas a fin de mes, aunque en las reuniones de antiguos alumnos te miren mal.
8. ¿Y la familia? Matar por ella y darle la gracias todos los días.
9.Cuidarme, algo que no he estado haciendo este año, saber que nadie está por encima de uno mismo.
10. Decir lo siento y quitar el orgullo mucho más a menudo, buscar a las personas que eches en falta o necesitas y quitar el miedo a fallar y a caer.
11. No fumar.
12. Dejar de escribir, no tener más cabezas pensantes.
12+1. Olvidar todo lo anterior, porque es muy fácil decir esto o lo otro pero te puedes pasar meses sin acertar, porque lo que falla está dentro de ti y la verdad, es que ni siquiera yo se lo que quiero. La verdad es que no puedo decir nada porque ni siquiera yo lo sé. Sonreír, vivir, quitar el miedo, to be happy all the time.
¿Qué le pedís a vuestro 2013? Islandia.
Vaivén de memoria;
Hablemos de ruina y espina, hablemos de polvo y herida, de mi miedo a las alturas, lo que quieras pero hablemos, de todo menos del tiempo que se escurre entre los dedos. Maldita dulzura.
miércoles, 26 de diciembre de 2012
jueves, 13 de diciembre de 2012
13 buena suerte
Cruje la madera y el viento sopla con tanta fuerza que por momentos podría hacer frente a los trenes que salen de la estación. Es extraño que me guste este sitio situado tan alto y donde no hay sitio para esconderse de los paseos de perros demasiado valientes.
Ayer todos hablabais del 12/12/12, del fin del mundo... ¿Queréis fechas especiales? Aquí está.
Nunca tuve tanto miedo de susurrar unas palabras porque supongo que sea que nunca las había sentido de verdad. Te prometí que nada de ser un trofeo, supongo que era verdad que no sabías donde te metías, ni yo tampoco. Ya ves, todos los tíos queremos llevaros a la cama y yo, acabé esforzándome por mantenerme despierto por verte dormir.
Sólo tus pasos dejaron huella e hicieron camino en la arena y de momento nadie puede recorrerlo. Que tus sonrisas, tan soñadoras como escasas son las mías te iluminen con luz propia. Es este estúpido invierno el que saca a relucir los recuerdos que son el mejor escudo ante el supuesto fin del mundo y que, si después de hacer un viaje de 1000 kilómetros somos capaces de chocarnos por la calle cada uno en dirección opuesta, nada es imposible.
Ahora es cuando te entiendo y es que hay cosas que solo puedes comprender cuando las vives en propia piel. Jamás quise que cayese una sola lágrima y que quería visitar hasta el último bar y todos los bancos, que tus zapatos jamás tendrían que pisar un charco, que te lo mereces. ¿Sabes esos ataques de risa descontrolados en los que se te despegan los pies del suelo y ya no es la gravedad la que te mantiene anclado sino tus ojos y la alegría de poder compartir mi cumpleaños contigo? Ya sabes lo difícil que es hacerme reír. Y cuando el cielo se ponga negro sopla las nubes. Te siguen recordando todas las calles y las ciudades que pisamos juntos, no tardó mi corazón en tener ronquera de tanto gritar sin encontrarte, no tardé en echar de menos tu olor al despertarme. "Frena" decías, quizá el "error" fue quererte como si el jodido mundo acabara en cada abrazo y haber frenado un poco, pero me era imposible. Que nadie te haga pensar que no fuimos los mejores solo porque ardíamos más que cada una de tus caladas a un cigarrillo. Ya sabes que siempre me gustó tu sonrisa y tu pelo, que vendrán más Diciembre con olores y Enero con nuevos colores. Desde que esa tarde me rozaste mi cara llena de pecas que forma triángulos de los que tantos te reías y nuestro corazón perdió interés para médicos y amantes, quizá en estos meses no nos hemos entendido, que sé que he parecido un gato con la piel erizada al mínimo contacto, pero es que hay recuerdos, promesas y palabras que se me quedaron muy dentro y me van quemando por dentro.
No encajo bien en el papel de amigo ni en el de desconocido pero es que te aseguro que jamás te mentí, que el cielo que te prometí se me cae encima con cada refleja de la luna. La excusa del "te quiero" siempre me ha parecido insuficiente pero es que nunca fui un caballero, solo quería estar a la altura de la princesa que me miraba.
Ayer todos hablabais del 12/12/12, del fin del mundo... ¿Queréis fechas especiales? Aquí está.
Nunca tuve tanto miedo de susurrar unas palabras porque supongo que sea que nunca las había sentido de verdad. Te prometí que nada de ser un trofeo, supongo que era verdad que no sabías donde te metías, ni yo tampoco. Ya ves, todos los tíos queremos llevaros a la cama y yo, acabé esforzándome por mantenerme despierto por verte dormir.
Sólo tus pasos dejaron huella e hicieron camino en la arena y de momento nadie puede recorrerlo. Que tus sonrisas, tan soñadoras como escasas son las mías te iluminen con luz propia. Es este estúpido invierno el que saca a relucir los recuerdos que son el mejor escudo ante el supuesto fin del mundo y que, si después de hacer un viaje de 1000 kilómetros somos capaces de chocarnos por la calle cada uno en dirección opuesta, nada es imposible.
Ahora es cuando te entiendo y es que hay cosas que solo puedes comprender cuando las vives en propia piel. Jamás quise que cayese una sola lágrima y que quería visitar hasta el último bar y todos los bancos, que tus zapatos jamás tendrían que pisar un charco, que te lo mereces. ¿Sabes esos ataques de risa descontrolados en los que se te despegan los pies del suelo y ya no es la gravedad la que te mantiene anclado sino tus ojos y la alegría de poder compartir mi cumpleaños contigo? Ya sabes lo difícil que es hacerme reír. Y cuando el cielo se ponga negro sopla las nubes. Te siguen recordando todas las calles y las ciudades que pisamos juntos, no tardó mi corazón en tener ronquera de tanto gritar sin encontrarte, no tardé en echar de menos tu olor al despertarme. "Frena" decías, quizá el "error" fue quererte como si el jodido mundo acabara en cada abrazo y haber frenado un poco, pero me era imposible. Que nadie te haga pensar que no fuimos los mejores solo porque ardíamos más que cada una de tus caladas a un cigarrillo. Ya sabes que siempre me gustó tu sonrisa y tu pelo, que vendrán más Diciembre con olores y Enero con nuevos colores. Desde que esa tarde me rozaste mi cara llena de pecas que forma triángulos de los que tantos te reías y nuestro corazón perdió interés para médicos y amantes, quizá en estos meses no nos hemos entendido, que sé que he parecido un gato con la piel erizada al mínimo contacto, pero es que hay recuerdos, promesas y palabras que se me quedaron muy dentro y me van quemando por dentro.
No encajo bien en el papel de amigo ni en el de desconocido pero es que te aseguro que jamás te mentí, que el cielo que te prometí se me cae encima con cada refleja de la luna. La excusa del "te quiero" siempre me ha parecido insuficiente pero es que nunca fui un caballero, solo quería estar a la altura de la princesa que me miraba.
lunes, 24 de septiembre de 2012
Si tus ojos desbordan porque las penas fraguan,cuando caigan, utiliza tu sonrisa de paraguas
martes, 28 de agosto de 2012
No mires a las estrellas que ya empieza a llover; aprende a bailar bajo la lluvia
¿Y qué esperamos todos del verano? Pensad en vuestro verano perfecto, supongo que hayan aparecido las imágenes de la playa, de alcohol, de cualquier amor de verano que nos tenga la mente ocupada, de las noches sin dormir, de las sonrisas, amigos. Por supuesto han llegado las noches sin dormir, de estar tirado en cualquier césped muriéndote de frío mientras tratas de enfocar un punto fijo y te repites que vas a sobrevivir. El paso del tiempo se puede medir de muchas formas, el pelo pasa de estar corto a cubrir toda la frente, también se puede medir por la cantidad de veces que piensas en una persona. Y supongo que así te das cuenta de cuando una persona es especial, cuando puedas dormirte estando al lado de ella, cuando no te importa que te agite el pelo y te ajusta el flequillo; llegan los paseos por la carretera y te recuerdan que hay tres cosas que las personas no pueden perder: su risa, su alegría y su forma de ser.
Y entonces te das cuenta que todo acaba, que ahora que empieza a llover otra vez y tenemos que aprender a bailar bajo la lluvia, que todo se pasa y al final queda lo que nos raspa el corazón, que después de tanto tiempo seguimos mirando al móvil esperando un mensaje suyo o su letra, que seguimos mirando el banco con nuestro nombre, al final nos damos cuenta que queremos lo que queremos y por eso somos cada uno. Intenta hacerme reír; ¿capaz o incapaz?
jueves, 16 de agosto de 2012
Si las lágrimas al caer sonaran sobrarían las campanas;
Después de los viajes llega la hora de deshacer la maleta. Parece que los kilómetros hicieron mella en mí y estoy más cansado. Creo que han transcurrido años, que han salido arrugas en la piel y cada vez cuesta más despertarse de la cama. Con el paso del tiempo llegan los días en que acurrucarte en el fondo de un autobús no aparta de tu cabeza las nubes y que parece que todo va a explotar, en ese momento viene la calma, y después otra vez la marejada. Todo el mundo dice que cuando estás enamorado todas las canciones que suenan te recuerdan a alguien, pero es mentira, es lo que nosotros queremos creer. Realmente da igual, el estribillo se acabará, como lo hace todo. A veces en la antigua Roma, cuando los guerreros no tenían fuerzas para pelear simplemente bajaban el escudo, se quitaban el yelmo y con ojos serenos contemplaban como el filo de la espada rival se acerca a ellos. Era un digno final para alguien que estaba tan cansado que no encontraba fuerzas para levantar el brazo y defenderse.
!Qué imagen más pesimista! Parece que el mundo se ha cansado de luchar y que se ha quedado a la deriva de las faldas demasiado cortas como para encontrar algo decente. Y en ese instante en que suena una canción que te recuerda a cualquiera te das cuenta que te has hecho viejo, que hace tiempo que te quitaste el casco y que solo te queda esperar a que la batalla acabe, aunque quizá con algo de suerte alguien levante el escudo por ti, te recargué las fuerzas y te enseñe que siempre queda algo por lo que luchar. Porque el mundo transcurrió demasiado rápido y mi cabeza no pudo olvidar a ese ritmo creo que lo mejor será parar, guardar la maleta en el desván y apagar el equipo de música. Ya no suenan canciones, quizá sea la solución.
!Qué imagen más pesimista! Parece que el mundo se ha cansado de luchar y que se ha quedado a la deriva de las faldas demasiado cortas como para encontrar algo decente. Y en ese instante en que suena una canción que te recuerda a cualquiera te das cuenta que te has hecho viejo, que hace tiempo que te quitaste el casco y que solo te queda esperar a que la batalla acabe, aunque quizá con algo de suerte alguien levante el escudo por ti, te recargué las fuerzas y te enseñe que siempre queda algo por lo que luchar. Porque el mundo transcurrió demasiado rápido y mi cabeza no pudo olvidar a ese ritmo creo que lo mejor será parar, guardar la maleta en el desván y apagar el equipo de música. Ya no suenan canciones, quizá sea la solución.
" ni siquiera puedo consolarte, el extraño ahora soy yo pero,por favor dame una tarde, quizá me encuentré".
domingo, 29 de julio de 2012
Positive thinking belt;
Día dos: Querida Daisy los días han pasado y ya ha transcurrido un mes desde que marché. Reconozco que echo de menos aquello, pero muchísimo. Por aquí creo que las cosas han cambiado. He cumplido todo lo que me dijiste; viajé, bebí, robé en tiendas y me corté el pelo. No bailé porque ya sabes que tengo dos pies izquierdos, pero lo intenté. Las mañanas pasan tranquilamente, ya sabes que nunca fui muy dormilón así que salgo pronto para descubrir que el sol pega más fuerte contra más calor tengas. He vuelto a jugar al fútbol y reconozco que lo tenía olvidado. Las noches son muy divertidas. Las mujeres aquí parece que ya no esperan al príncipe azul y se conforman con cualquier sapo que sepa croar de forma decente, y ya sabes que siempre se me dio bien cantar. Los hombres... bueno eso no cambia, cualquier excusa es buena para tener la cama ocupada. En cuanto a mi, bueno, sé que te vas a enfadar por esto pero sigo esperando a alguien que sepa pensar por si misma, que no quiera despegarse de mi espalda durante el día y que me haga reír, reconozco que es muy difícil hacerme reír.
Sé que son días duros para ti, ahora no eres feliz y no encuentras solución. Hace tiempo me dijiste que me fuese, que hiciese el loco y que volviera siendo yo, así que creo que es el mejor consejo que alguien te puede dar. Recuerda cuando tallabas en el marco de mi puerta que "la locura es un don que solo los locos poseen". Piensa que si, que estoy loco, pero las mejores personas lo están. No hace falta que te vayas lejos para encontrar el rinconcito de tu mundo que te permita respirar tranquilamente. Siempre fuiste como un funambulista, te gusta andar en el alambre, pero nunca te caes y siempre tendrás a alguien que te recoja en el suelo. Vete y no esperes a nadie porque nadie te estará esperando a ti, aunque sepas que si.
Y ahora mis papos se pegan en el cristal del autobús, y como cualquier excusa es buena para reír no puedo evitar mirar a la chica que tengo delante. Que llegará un día en que ninguno de los dos nos encontremos al girar la esquina, pero hoy no es ese día. Take the best, fuck the rest.
Sé que son días duros para ti, ahora no eres feliz y no encuentras solución. Hace tiempo me dijiste que me fuese, que hiciese el loco y que volviera siendo yo, así que creo que es el mejor consejo que alguien te puede dar. Recuerda cuando tallabas en el marco de mi puerta que "la locura es un don que solo los locos poseen". Piensa que si, que estoy loco, pero las mejores personas lo están. No hace falta que te vayas lejos para encontrar el rinconcito de tu mundo que te permita respirar tranquilamente. Siempre fuiste como un funambulista, te gusta andar en el alambre, pero nunca te caes y siempre tendrás a alguien que te recoja en el suelo. Vete y no esperes a nadie porque nadie te estará esperando a ti, aunque sepas que si.
Y ahora mis papos se pegan en el cristal del autobús, y como cualquier excusa es buena para reír no puedo evitar mirar a la chica que tengo delante. Que llegará un día en que ninguno de los dos nos encontremos al girar la esquina, pero hoy no es ese día. Take the best, fuck the rest.
lunes, 23 de julio de 2012
del alfabeto; las impares.
Día uno: Querida
Daisy, la vida por aquí es muy diferente. Hay días en los que el sol brilla tan fuerte que ni las gafas de sol recién compradas pueden evitar que
baje la mirada ante los fulgurantes rayos. Las avenidas por aquí son largas y la
gente tiene una mirada dura, como si te escrutara cada paso que das, intentando
averiguar si es en la dirección correcta. Y por suerte hay montañas, y bancos y
sitios en los que consigo olvidarme de que el viento ya no puede alborotar mi
pelo largo. Los días trascurren lentos y aunque hay gente dispuesta a escuchar,
nadie se te acerca, nadie es capaz de hacer cambiar el ranking, donde tu sigues
siendo la primera a la que siempre pienso en acudir cuando tengo que contar algo,
aunque no sé si te gusta escucharlo.
También hay días
grises, donde la leche del café se te quema y el sofá se queda demasiado
pequeño para estirar las piernas. Abres la puerta de la calle y siempre piensas
alguna forma de no acabar en el bar de enfrente, y nunca lo consigues. Hay días
donde las noches acaban antes de que salga la luna y donde sigo buscando la fórmula
para volver a encontrar la felicidad, que supongo que es lo que hacemos todos.
Esos días en los que lloras y no te gusta estar solo, pero sabes que viniste
aquí solo por esa razón. En este tiempo he reído y llorado por partes iguales,
aunque creo que me encuentro mejor.
Querida Daisy,
aquí hay muchas cosas que te contaré en diferente cartas, pero nunca habrá el
frío que nos gustaba de nuestra querida Islandia. Los flashes de la cámara me
apuntan y apuran por intentar conseguir una sonrisa mía pero creo que todas están
guardadas. Querida Daisy, espero que todo vaya bien, por aquí las cosas cambian
cada día y el tiempo trascurre más
despacio, lo que creo que solo por hoy es bueno.
sábado, 14 de julio de 2012
Las sonrisas con tus tonterías; los trenes también llegan a Disneyland
Como esos rayos de luz que se cuelan entre las cortinas al mediodía. Abres los ojos llenos de legañas, y con ese pelo tan revuelto que te indica que lo estás dejando crecer demasiado. Cervezas, muchas cervezas, la capa de super-héroe en un lado y la ropa en otro. Y entonces lo piensas y te das cuenta que todo empezó antes de llegar aquí, antes de no saber que hacer en el culo del mundo; todo empezó cuando te caíste caminando y te dejo esa cicatriz en la rodilla, cuando ponía cara de asco con las croquetas de mi madre. Y lo echas de menos, no es tu cama, demasiada grande sin compañía. Te revuelves aprovechando las últimas gotas de sueño, con los calzoncillos demasiados usados por la técnica del vuelta y vuelta y la sartén sin fregar. Sales a la terraza, abres los brazos y ves el paisaje; y recuerdas.
El móvil se enciende, quizá alguien que pregunte por ti, da igual pienso. La tranquilidad de una ciudad que no te conoce y de una gente que te sonríe sin preguntarte que esconden tus ojos. Las miradas curiosas en los bares de aquellos que no te conocen y desean hacerlo. Y por eso estamos aquí, para olvidar el viento en la cara, para ver el sol salir entre las montañas desde el balcón.
El móvil se enciende, quizá alguien que pregunte por ti, da igual pienso. La tranquilidad de una ciudad que no te conoce y de una gente que te sonríe sin preguntarte que esconden tus ojos. Las miradas curiosas en los bares de aquellos que no te conocen y desean hacerlo. Y por eso estamos aquí, para olvidar el viento en la cara, para ver el sol salir entre las montañas desde el balcón.
lunes, 25 de junio de 2012
Please don´t try this;
Tengo miedo a las alturas. Reconozco que tengo vértigo y que me mareo cuando estoy en la cima; por eso mejor verlo todo a ras de suelo. Hay veces que las chispas de las hogueras laten dentro de ti con tanta fuerza que no sabes como pararlo y corres. La playa no es suficientemente grande para ti y pisas botellas a cada paso que das, dejando un recorrido de cristales y suspiros rotos. Las falsas imagines te vienen y agarras la botella por primera vez, para darte cuenta que se convierte en tu segundo vicio. Incluso cuando te cubren a besos y las manos se calientan subiendo por tu pecho mientras tú no haces nada solo puedes parar de mirar a las olas que vienen y van como mi cabeza. Y empiezan a pasar diapositivas por tu mente, signo sin duda de que el alcohol se te ha subido; playa,sol,chupachuses, sonrisas,lágrimas,bancos,arena, camisetas, cuerpos sin camiseta, café, sonrisas, sonrisas... Empiezas a apartarte del mundo con cualquier excusa que suene bien y apareces sentando en un banco mientras hablas sin saber muy bien con la boca o con el corazón. Siempre que discuto tiene razón; ¿lo malo? que creo que esta vez quizá la tenga yo.
No hay camino que no haya recorrido y me lleve a buen puerto. Cuando sale el sol descubres un tejado y te tumbas allí; aún llevo en la cara el rojo de la bandera de España que tenía pintada; los últimos caminantes salen de vuelta a sus casas y los observo desde arriba; desde un tejado; desde la cima donde hace tiempo que no estoy y que no encuentro el camino para detener la caída. Hace tiempo que perdí los poderes; pero aún puedo volar y aparecer en otro sitio.
No hay camino que no haya recorrido y me lleve a buen puerto. Cuando sale el sol descubres un tejado y te tumbas allí; aún llevo en la cara el rojo de la bandera de España que tenía pintada; los últimos caminantes salen de vuelta a sus casas y los observo desde arriba; desde un tejado; desde la cima donde hace tiempo que no estoy y que no encuentro el camino para detener la caída. Hace tiempo que perdí los poderes; pero aún puedo volar y aparecer en otro sitio.
miércoles, 13 de junio de 2012
Cualquier cielo gris;
En el parque los niños juegan; una madre se ha salpicado con la fuente y los columpios se balancean al son de los gritos de los enanos que quieren que les empujen más fuerte. Anoche debió llover porque el verde está húmedo y moja mis pantalones. Los apuntes esparcidos por el suelo y los nervios por el aire. Supongo que siempre se puede encontrar un banco donde tu cabeza pensante se ponga a trabajar. Y ahora es cuando los amigos vienen y te abrazan; las amigas te dan un beso en la frente y todos te dicen que va a salir bien, y te lo dicen con tanta convicción que por un momento llegas a creértelo. Son malos tiempos para los soñadores y supongo que siempre fui distinto; que a veces esperar algo de los demás es como creer que Irlanda gané a España mañana; simplemente un sueño. Hace tiempo que dejé de esperar visitas y ahora no se comparte la comida. Que te alegra los días los mensajes al despertarte y te la quita la indiferencia. Y para los soñadores seguirá valiendo más una sola palabra de la persona que quieren a miles de los demás. Y los soñadores seguirán balanceándose en cualquier banco esperando a que cambie el mundo. Vaya; se cayó el niño del columpio.
jueves, 7 de junio de 2012
Una parte de coraje, tres de estupidez;
De madrugada y tanta luz. Supongo que es lo que tiene estar de exámenes; pierdes la noción del día y de la noche, no sabes si la luz que se refleja en el cristal es del propio sol o de alguna farola que da sus últimos coletazos en la calle. Fue abrir la puerta y entrar en contacto con una atmósfera extraña, prisas, agobios. Es ese extraño aroma de tensión; las luces alumbran a las frentes de los estudiantes; que memorizan rápidamente lo que fueron demasiado vagos para hacer antes. Los dedos golpean la mesa en una melodía rítmica totalmente acompasada, solo interrumpida por el pequeño sorbo a alguna bebida con cafeína.
Siempre me sorprendió como funciona nuestra mente; dejamos todo para los últimos días, pero míranos, aquí estamos todos intentando aprobar, quitándonos horas de sueño para meter en la cabeza la forma más rentable de sacar beneficios en una empresa, aprender a tratar a los niños para que no lloren o memorizar todas las leyes. Admiro a la gente con fuerza de voluntad; esa fuerza de voluntad que te hace levantarte de la cama a las seis de la mañana para repasar una palabra que no recuerdas; o la misma fuerza de voluntad que nos hace a todos estar aquí a estas horas estudiando. Después está la gente como yo; que no estudia pero también le gusta estar aquí a estas horas, ya veis hay de todo. Redbull, café, cafeína en vena, tres mesas a mi izquierda un chico se balancea increíblemente rápido en la silla mientras habla a toda velocidad; a su lado hay tres latas azules y supongo que vaya por la cuarta. Quiere mantenerse despierto hasta que cierren esto, hacer todo lo posible para que sus párpados no sigan su camino natural y se cierren; sin embargo no sabe que no le va a servir para nada, que puede estudiar todo lo que quiera, que quizá le vayan bien los exámenes y que con mucha suerte se saque la carrera. No sabe que no estamos predestinados a hacer las cosas como están marcadas; porque no siempre lo mejor es seguir el camino marcado, instituto-universidad-carrera-trabajo; porque ayer el chico que me trajo la pizza para cenar era abogado, y el peluquero de la esquina de mi calle era médico en su país. Ojalá hubiese una asignatura común en todas las carreras que nos enseñase a vivir la vida; que nos mostrase en cada asignatura cuando tenemos que mentir o cuando llorar, y para aprobar tuviésemos que pasar el examen final; que sería vivir felices.
Todo el mundo estudia y yo escribo; y no es muy difícil, solo tengo que mirar alrededor, una chica guapa balancea la cabeza mientras en sus auriculares suena una canción conocida que dice que los chicos "will be boys", creo que estudia periodismo, bueno no es mala opción, quizá no sepa hablar pero tiene la cara perfecta para salir por la tele anunciando laxantes; un chico abraza a su chica mientras la llama pequeña; le miro los ojos y enseguida comprendo que eso a lo que llama pequeña probablemente sea lo más grande que tiene en su vida. A mi derecha está el compañero infatigable, ese que es capaz de quedarse contigo solo hasta las tres de la mañana, y con el que estés el tiempo que estés siempre te falta algo que contarle. No sabrá todo de economía y quizá no sea el mejor estudiante del mundo; pero tiene esa cosa especial, eso que no se puede describir y que sabes que no se morirá de hambre y que saldrá adelante. Garabatea cosas ilegibles en un papel mientras escucha música que solo escucha la gente especial; me conoce tanto que sabe que esa chica que acaba de entrar por la puerta es de mi estilo; y se gira con una sonrisa en la boca.
En la calle hace frío, el camino a casa es un buen momento para estirar las piernas; apurar el último sorbo del vaso de café que te ha acompañado toda la noche y pensar que mañana toca madrugar. En estas fechas todos tenemos en la mente los granos de la arena de la playa sobre las plantas de nuestros pies; los billetes de avión dispuestos para algún viaje exótico o el prado verde sobre el que estaremos tumbados. A mi me faltan planetas para desaparecer; no hay galaxia que esté lo suficientemente lejos así que supongo que me iré cerca; lo suficientemente cerca para que nadie me encuentre, que raro suena.
Sobre el primer peldaño de la escalera un vaso con café desparramado. El espejo del ascensor me muestra las ojeras de alguien que está cansado, alguien a quien los días se le hacen demasiado largos y que no tiene nada que ver con el solsticio de verano. Nunca había descubierto esta parte mía, aunque supongo que lo verdaderamente interesante es ir un poco más allá de donde siempre hemos llegado, allí donde cada uno es un mundo. Parece que está saliendo el sol; así que buenas noches.
Siempre me sorprendió como funciona nuestra mente; dejamos todo para los últimos días, pero míranos, aquí estamos todos intentando aprobar, quitándonos horas de sueño para meter en la cabeza la forma más rentable de sacar beneficios en una empresa, aprender a tratar a los niños para que no lloren o memorizar todas las leyes. Admiro a la gente con fuerza de voluntad; esa fuerza de voluntad que te hace levantarte de la cama a las seis de la mañana para repasar una palabra que no recuerdas; o la misma fuerza de voluntad que nos hace a todos estar aquí a estas horas estudiando. Después está la gente como yo; que no estudia pero también le gusta estar aquí a estas horas, ya veis hay de todo. Redbull, café, cafeína en vena, tres mesas a mi izquierda un chico se balancea increíblemente rápido en la silla mientras habla a toda velocidad; a su lado hay tres latas azules y supongo que vaya por la cuarta. Quiere mantenerse despierto hasta que cierren esto, hacer todo lo posible para que sus párpados no sigan su camino natural y se cierren; sin embargo no sabe que no le va a servir para nada, que puede estudiar todo lo que quiera, que quizá le vayan bien los exámenes y que con mucha suerte se saque la carrera. No sabe que no estamos predestinados a hacer las cosas como están marcadas; porque no siempre lo mejor es seguir el camino marcado, instituto-universidad-carrera-trabajo; porque ayer el chico que me trajo la pizza para cenar era abogado, y el peluquero de la esquina de mi calle era médico en su país. Ojalá hubiese una asignatura común en todas las carreras que nos enseñase a vivir la vida; que nos mostrase en cada asignatura cuando tenemos que mentir o cuando llorar, y para aprobar tuviésemos que pasar el examen final; que sería vivir felices.
Todo el mundo estudia y yo escribo; y no es muy difícil, solo tengo que mirar alrededor, una chica guapa balancea la cabeza mientras en sus auriculares suena una canción conocida que dice que los chicos "will be boys", creo que estudia periodismo, bueno no es mala opción, quizá no sepa hablar pero tiene la cara perfecta para salir por la tele anunciando laxantes; un chico abraza a su chica mientras la llama pequeña; le miro los ojos y enseguida comprendo que eso a lo que llama pequeña probablemente sea lo más grande que tiene en su vida. A mi derecha está el compañero infatigable, ese que es capaz de quedarse contigo solo hasta las tres de la mañana, y con el que estés el tiempo que estés siempre te falta algo que contarle. No sabrá todo de economía y quizá no sea el mejor estudiante del mundo; pero tiene esa cosa especial, eso que no se puede describir y que sabes que no se morirá de hambre y que saldrá adelante. Garabatea cosas ilegibles en un papel mientras escucha música que solo escucha la gente especial; me conoce tanto que sabe que esa chica que acaba de entrar por la puerta es de mi estilo; y se gira con una sonrisa en la boca.
En la calle hace frío, el camino a casa es un buen momento para estirar las piernas; apurar el último sorbo del vaso de café que te ha acompañado toda la noche y pensar que mañana toca madrugar. En estas fechas todos tenemos en la mente los granos de la arena de la playa sobre las plantas de nuestros pies; los billetes de avión dispuestos para algún viaje exótico o el prado verde sobre el que estaremos tumbados. A mi me faltan planetas para desaparecer; no hay galaxia que esté lo suficientemente lejos así que supongo que me iré cerca; lo suficientemente cerca para que nadie me encuentre, que raro suena.
Sobre el primer peldaño de la escalera un vaso con café desparramado. El espejo del ascensor me muestra las ojeras de alguien que está cansado, alguien a quien los días se le hacen demasiado largos y que no tiene nada que ver con el solsticio de verano. Nunca había descubierto esta parte mía, aunque supongo que lo verdaderamente interesante es ir un poco más allá de donde siempre hemos llegado, allí donde cada uno es un mundo. Parece que está saliendo el sol; así que buenas noches.
miércoles, 30 de mayo de 2012
Contar hasta diez;
Madrugada. Hay que ver como es el tiempo,eh. Qué difícil es a veces dormir; vuelta para un lado, vuelta para otro. Cambias la almohada de lado buscando el lado fresquito y pensando que eso te refrescará las ideas. No hay nada mejor que una noche sin dormir para darse cuenta lo lento que pasa a veces el tiempo; tumbado en la cama suena el tic-tac, la luz entra por la ventana e ilumina mis pocos posters, mientras hace reflejo con el metal de los trofeos.
¿Alguna vez os habéis parado a pensar en el tiempo? Por poner un ejemplo, pensad como era vuestra vida hace dos semanas, o el intervalo de tiempo que queráis. Hace dos semanas, mi vida era un completo descontrol, las hormonas salían por cada poro de mi piel y tomaba cada reacción según lo sentía. Hace un mes dio un vuelco completo, se puso todo patas arriba justo cuando menos los esperaba. Sin embargo; hace tres meses era feliz y creía que aunque se cayese el mundo yo podría sujetarlo y volverlo a su sitio. En dos semanas nos lo jugamos todo; en un mes quizá viajemos y dentro de tres meses mi cabeza dejará de ser menos pensante, o puede que no. ¿Cómo de lento pasa el tiempo cuando tenéis que sonreír forzudamente cuando no hay ganas? ¿Cuando vuestro amigo/a se lía con alguien un sábado y os quedáis sin acompañante? ¿Cómo pasa el tiempo cuando estás junto a la persona que quieres? ¿Y como de rápido se acaban las patatas cuando tienes hambre?
Hace unos meses deseaba que mi casa tuviese intimidad y libertad; ahora que es toda para mí se me hace demasiado grande; no tengo manos suficientes para colocar y ordenar todo y el pasillo cruje demasiado. Ahora que todo ha cambiado desde que empecé a escribir os propongo que penséis en como estabais hace dos meses. Ahora que me dí cuenta que no podía parar la manecilla del reloj por mucho que quisiese, y que cuando deseé que los días pasasen rápidos la manecilla se hacía más lenta; ahora que todo va tan mal, ¿Cómo queréis que pase el tiempo, rápido o lento?
¿Alguna vez os habéis parado a pensar en el tiempo? Por poner un ejemplo, pensad como era vuestra vida hace dos semanas, o el intervalo de tiempo que queráis. Hace dos semanas, mi vida era un completo descontrol, las hormonas salían por cada poro de mi piel y tomaba cada reacción según lo sentía. Hace un mes dio un vuelco completo, se puso todo patas arriba justo cuando menos los esperaba. Sin embargo; hace tres meses era feliz y creía que aunque se cayese el mundo yo podría sujetarlo y volverlo a su sitio. En dos semanas nos lo jugamos todo; en un mes quizá viajemos y dentro de tres meses mi cabeza dejará de ser menos pensante, o puede que no. ¿Cómo de lento pasa el tiempo cuando tenéis que sonreír forzudamente cuando no hay ganas? ¿Cuando vuestro amigo/a se lía con alguien un sábado y os quedáis sin acompañante? ¿Cómo pasa el tiempo cuando estás junto a la persona que quieres? ¿Y como de rápido se acaban las patatas cuando tienes hambre?
![]() |
| "tic-tac, it´s the sound of your life running out" |
Hace unos meses deseaba que mi casa tuviese intimidad y libertad; ahora que es toda para mí se me hace demasiado grande; no tengo manos suficientes para colocar y ordenar todo y el pasillo cruje demasiado. Ahora que todo ha cambiado desde que empecé a escribir os propongo que penséis en como estabais hace dos meses. Ahora que me dí cuenta que no podía parar la manecilla del reloj por mucho que quisiese, y que cuando deseé que los días pasasen rápidos la manecilla se hacía más lenta; ahora que todo va tan mal, ¿Cómo queréis que pase el tiempo, rápido o lento?
¿No podíamos ser agua?
" Aunque te canses..y vengan miles de días grises,aun mis palabras quieran rendirse ante la lluvia en el cristal."
sábado, 19 de mayo de 2012
Imagíname feliz, así será como un cuento;
Definitivamente el tiempo pasa, aunque cada movimiento de la manecilla duela como un cardenal abierto en la piel. El tiempo pasa incluso para mi. En todo este tiempo que ha transcurrido han pasado muchísimas cosas por mi cabeza, tantas que necesitaría muchas pero que muchas hojas para escribirlo todo. Desde ese día que no te prometí el mundo entero pero si el mío personal, y que cada día me esfuerzo por cumplir mi promesa. Quería escribir todo pero quizá no tenga sentido, así que allá va.
Durante todo este tiempo conté la historia de mi vida; empecé por la primera parte y llegué a la tercera, y tú escuchaste pacientemente , hasta que tumbados en tu cama escuchaste la última, la que siempre tuve miedo de contarte. Ahora queda una parte; la última hasta hoy, en la que tú eres protagonista.
No ha sido nada fácil cosas cotidianas como recoger la habitación y encontrar un dibujo de Mickey con un globo mientras entra a Disneyland con un 13 en el cartel. Pasear por la calle que vende cafeteras con la promesa que conlleva. Demasiados supermercados con helados light; o demasiadas particulares para esperar mientras tu ibas acompañada, muchas historias que escuchabas mientras granizaba en la calle.La playa es demasiado enorme sin ti o el cine no es lo mismo si no estoy contigo para hacerte preguntas difíciles. Será complicado acabar otra vez en una playa en el fin del mundo, que tu manta nos cubra a los dos otra vez o que por lo que parece no me olvides.Que una asiática me siente en un asiento con forma de culo y me pregunte por ti; al igual que los niños, que los vecinos y que todo el mundo que te conoce. J de joder como fastidia. No podría explicar lo que se siente cuando llegas a la iglesia de al lado de tu casa y sabías que quedaba poco para verte; o cuando un hipopótamo baila el hula hoop, alguna pizza en el ascensor o millones de galletas tragadas. Ojalá recuerdes que antes de ser nada, yo ya era algo para ti y que quizás algún día nos tomemos ese café que me debes y comamos nuestro último pincho. Sonarán canciones y ninguna te recordará ami, y ahora que parece que no nos vamos a encontrar mucho más y por lo que me han contado pareces más feliz y te ríes más, sé lo que queda; y sé mi mirada cuando quizá dentro de meses te vea por la calle, porque ya hemos visto esa mirada antes, una mirada triste. Puede que un día me cuentes lo que deseaste cuando soplaste las velas de tu cumpleaños y si se ha cumplido. Porque te puedo ayudar en todo lo que tu quieras; sin necesidad de que tengas que regular tu comportamiento por miedo a mis reacciones. Porque no hay nada más bonito que después de haberlo sido todo, aunque tu no lo quieras, que sigas siendo tanto.Como Machado y Machín; ¿recuerdas? Tal vez un día te acuerdes de mi. Porque las cosas que se rompen a veces se pueden arreglar.
Hay demasiados recuerdos para que sea fácil; conoces cada una de mis miradas y mis sonrisas; y sabes como reacciono y lo que significa. Aunque no lo creas y no quieras, siempre voy a estar ahí para seguir siendo una persona lo importante que tu quieras en tu vida; y en el banco que un día me fuiste a buscar me podrás encontrar si lo necesitas. Que me quedó escuchar tu piano y a ti verme patinar. Ahora que suenan conciertos, que gano premios por contar nuestra historia y que todo se ve negro no tengas un mal recuerdo mío, quédate con lo que quieras, con nuestro mejor momento, o tíralo todo. Las mentiras valían la pena por verte feliz, y nunca dejes que nadie manche tus zapatos. Que te traten como te mereces y que nunca te falte un chupachups como regalo, que como tu decías, la ciudad siempre despierte al misterio de tu nombre. Que nadie te pida explicaciones sobre algo que solo entendemos los dos y haz lo que te haga feliz. Algún día hablaremos de todo y nuestros dientes blancos saldrán a relucir con los recuerdos, o quizá no. Que los duendes que vestían gorros de duende, y que trepaban hasta la duenda jefa nos recuerden riéndonos y haciendo concierto. Olvidaré el calendario que hicimos; y los columpios se mecerán solo con el viento y los ferry partirán solos, no habrá churros. Tendrás en tu estuche tu mensaje de buenos días cada vez que amanezcas choff. No aumentará la clientela de los bares con nuestra presencia. Voy a echar de menos tenerte para que la vida sea más fácil; las fotos, las postales y las cartas. No voy a echar de menos los besos; te echo de menos a ti.
Las cosas que se quedan en la memoria y no se van nunca; son las que valen la pena. Recuerda que siempre te dije que si no hiciera daño algo, sería que no valía la pena. Sabes que eres de las que hacen en la guitarra marcas que hacen cicatriz. Siempre encontré la palabra adecuada cuando me hacia falta y todo eran sonrisas. Quizá ahora que las flores se marchitan, que no hay más fotos o que la caja se quedó sin besos y que ya no escribes de mi, ahora que no tomas cereales a las dos de la mañana para mantenerte despierta mientras hablas conmigo y que solo salen monosílabos todo parezca peor; ahora que el dolor se presenta en diferentes formas y que tenemos la cabeza más ocupada no nos acordemos de lo bueno; pero siempre habrá mercadillos que recorrer y contar viejas historias. Cuando se cuentan cosas personales se tiene miedo; hay cosas que tienes dentro y que sabes que tienes que soltar. Porque un hotel ruinoso puede traer felicidad, porque cuando me enseñaste una canción que te hacía llorar ya caían lágrimas por mis ojos, porque ahora me gusta la comida china, quizá algún día Porky te pregunté por mi; cuéntale una mentira. Yo que necesité una explicación y un abrazo durante tanto tiempo no voy a salir corriendo porque te lo prometí, pero que corran las manecillas del reloj amarillo que un día se paro, tú estás incómoda ; quizá sea mejor así. Mejor salir por tu propio pie que a empujones, aunque esta vez no se cual de las dos ha sido. Globos amarillos, flores resecas, tu muñeca vacía, alguna sudadera y algún vaso mío. Todo para ti nada a mi lado. Que yo soy yo y mis manías, pero que estaré por algún sitio si me necesitas. Los habrá mejor que yo, volveremos a sonreír, tanto juntos como separados. Recuérdame tú que puedes.
Durante todo este tiempo conté la historia de mi vida; empecé por la primera parte y llegué a la tercera, y tú escuchaste pacientemente , hasta que tumbados en tu cama escuchaste la última, la que siempre tuve miedo de contarte. Ahora queda una parte; la última hasta hoy, en la que tú eres protagonista.
No ha sido nada fácil cosas cotidianas como recoger la habitación y encontrar un dibujo de Mickey con un globo mientras entra a Disneyland con un 13 en el cartel. Pasear por la calle que vende cafeteras con la promesa que conlleva. Demasiados supermercados con helados light; o demasiadas particulares para esperar mientras tu ibas acompañada, muchas historias que escuchabas mientras granizaba en la calle.La playa es demasiado enorme sin ti o el cine no es lo mismo si no estoy contigo para hacerte preguntas difíciles. Será complicado acabar otra vez en una playa en el fin del mundo, que tu manta nos cubra a los dos otra vez o que por lo que parece no me olvides.Que una asiática me siente en un asiento con forma de culo y me pregunte por ti; al igual que los niños, que los vecinos y que todo el mundo que te conoce. J de joder como fastidia. No podría explicar lo que se siente cuando llegas a la iglesia de al lado de tu casa y sabías que quedaba poco para verte; o cuando un hipopótamo baila el hula hoop, alguna pizza en el ascensor o millones de galletas tragadas. Ojalá recuerdes que antes de ser nada, yo ya era algo para ti y que quizás algún día nos tomemos ese café que me debes y comamos nuestro último pincho. Sonarán canciones y ninguna te recordará ami, y ahora que parece que no nos vamos a encontrar mucho más y por lo que me han contado pareces más feliz y te ríes más, sé lo que queda; y sé mi mirada cuando quizá dentro de meses te vea por la calle, porque ya hemos visto esa mirada antes, una mirada triste. Puede que un día me cuentes lo que deseaste cuando soplaste las velas de tu cumpleaños y si se ha cumplido. Porque te puedo ayudar en todo lo que tu quieras; sin necesidad de que tengas que regular tu comportamiento por miedo a mis reacciones. Porque no hay nada más bonito que después de haberlo sido todo, aunque tu no lo quieras, que sigas siendo tanto.Como Machado y Machín; ¿recuerdas? Tal vez un día te acuerdes de mi. Porque las cosas que se rompen a veces se pueden arreglar.
Hay demasiados recuerdos para que sea fácil; conoces cada una de mis miradas y mis sonrisas; y sabes como reacciono y lo que significa. Aunque no lo creas y no quieras, siempre voy a estar ahí para seguir siendo una persona lo importante que tu quieras en tu vida; y en el banco que un día me fuiste a buscar me podrás encontrar si lo necesitas. Que me quedó escuchar tu piano y a ti verme patinar. Ahora que suenan conciertos, que gano premios por contar nuestra historia y que todo se ve negro no tengas un mal recuerdo mío, quédate con lo que quieras, con nuestro mejor momento, o tíralo todo. Las mentiras valían la pena por verte feliz, y nunca dejes que nadie manche tus zapatos. Que te traten como te mereces y que nunca te falte un chupachups como regalo, que como tu decías, la ciudad siempre despierte al misterio de tu nombre. Que nadie te pida explicaciones sobre algo que solo entendemos los dos y haz lo que te haga feliz. Algún día hablaremos de todo y nuestros dientes blancos saldrán a relucir con los recuerdos, o quizá no. Que los duendes que vestían gorros de duende, y que trepaban hasta la duenda jefa nos recuerden riéndonos y haciendo concierto. Olvidaré el calendario que hicimos; y los columpios se mecerán solo con el viento y los ferry partirán solos, no habrá churros. Tendrás en tu estuche tu mensaje de buenos días cada vez que amanezcas choff. No aumentará la clientela de los bares con nuestra presencia. Voy a echar de menos tenerte para que la vida sea más fácil; las fotos, las postales y las cartas. No voy a echar de menos los besos; te echo de menos a ti.
Las cosas que se quedan en la memoria y no se van nunca; son las que valen la pena. Recuerda que siempre te dije que si no hiciera daño algo, sería que no valía la pena. Sabes que eres de las que hacen en la guitarra marcas que hacen cicatriz. Siempre encontré la palabra adecuada cuando me hacia falta y todo eran sonrisas. Quizá ahora que las flores se marchitan, que no hay más fotos o que la caja se quedó sin besos y que ya no escribes de mi, ahora que no tomas cereales a las dos de la mañana para mantenerte despierta mientras hablas conmigo y que solo salen monosílabos todo parezca peor; ahora que el dolor se presenta en diferentes formas y que tenemos la cabeza más ocupada no nos acordemos de lo bueno; pero siempre habrá mercadillos que recorrer y contar viejas historias. Cuando se cuentan cosas personales se tiene miedo; hay cosas que tienes dentro y que sabes que tienes que soltar. Porque un hotel ruinoso puede traer felicidad, porque cuando me enseñaste una canción que te hacía llorar ya caían lágrimas por mis ojos, porque ahora me gusta la comida china, quizá algún día Porky te pregunté por mi; cuéntale una mentira. Yo que necesité una explicación y un abrazo durante tanto tiempo no voy a salir corriendo porque te lo prometí, pero que corran las manecillas del reloj amarillo que un día se paro, tú estás incómoda ; quizá sea mejor así. Mejor salir por tu propio pie que a empujones, aunque esta vez no se cual de las dos ha sido. Globos amarillos, flores resecas, tu muñeca vacía, alguna sudadera y algún vaso mío. Todo para ti nada a mi lado. Que yo soy yo y mis manías, pero que estaré por algún sitio si me necesitas. Los habrá mejor que yo, volveremos a sonreír, tanto juntos como separados. Recuérdame tú que puedes.
" un papel que se encontró limpiando
entre caricias y recuerdos "
domingo, 13 de mayo de 2012
Vaivén de memoria;
Un campo recién segado y un sol tímido que parece que tiene vergüenza de salir y alumbrar. De fondo el sonido de la autovía; donde la gente aprieta el acelerador para intentar llegar tres segundos antes a su destino. Es un sonido insoportable para mi cabeza que hoy se ha despertado convaleciente de ayer. Los ladridos de mi chucho me recuerdan que los demás también comen. Hoy mientras veía mi película preferida me impactó una frase, "no es mala suerte nacer siendo viejo; ahora cada instante que pase seré más joven". Confiamos en leyendas y supersticiones, nos da seguridad saber que hay algo que no controlamos y que marcará nuestras vidas. No pasamos por debajo de escaleras, jamás tendríamos una cita el día 13 y por supuesto ni se nos ocurre romper un espejo jamás. Pero la película nos intenta enseñar a buscar la parte buena de todo; quizá debajo de la escalera haya un billete de 50, la cita de el día 13 acabe con un baile sobre la cama de cualquier hotel o con los trozos del espejo hagamos un bonito marco. No todo tiene que ser como está marcado, se puede ir a la playa un día nublado, mear en la pared de cualquier iglesia si tenemos ganas o no regalar nada por los cumpleaños. El otro día entrevistaron a un matrimonio de 83 años cada uno; 56 años casados, cuando la reportera les preguntó cual era el secreto dijeron que había días que no se soportaban, semanas en que ni se hablaban y que los insultos volaban por la casa, pero que al final siempre había una palabra o acción que lo solucionaba todo, así 56 años. Que eran otro tiempos y que la gente no se rendía fácil. Y sí, para colmo se casaron y embarcaron un martes; viva la mala suerte. Si es cierto que como la luna todos tenemos dos caras, vamos a quedarnos con la buena, ¿no?
No sabemos lo que queremos, queda exactamente un mes para los exámenes y no hay ninguna gana de estudiar, pero estoy seguro que el día antes querré sabérmelo todo. Solemos dejar que nuestros caminos los decida la suerte sin darnos cuenta que una partida de ajedrez siempre la gana el mismo por algo, o si nos encontramos a alguien por la calle quizá sea porque hayamos variado nuestro rumbo habitual para chocarnos de frente. No es suerte la gente que viaja mucho; recuerda que al igual que un poeta es un músico que no puede cantar, la diferencia entre un turista y un viajero es que este último no compra billete de vuelta, y eso, no es suerte.
No creo en la buena suerte ni en los milagros; me gusta el día 13 y no miraré al cielo si se pone a llover el día de mi cumpleaños. Creo en el poder de los abrazos y de las caricias en invierno. Porque un par de botas colgadas de un cable de luz en medio de la calle no están ahí de casualidad; quizá una pareja de enamorados se dejaron de candados e innovaron, o quizá alguien le sentó mal una copa o puede que fuesen unas botas demasiado feas como para ser calzadas. También puede que estén ahí solo para que me de cuenta que tras pasar 19 años por la misma calle no lo tengo todo visto. Que las cosas cambian cada instante por algo que no es suerte. Hoy ha sido un mal día, muy malo, pero el consuelo no es mirar al calendario y ver que es 13. Ahora sopla el viento y las botas se tambalean en el cable. Ya sería mala suerte que se cayesen justamente ahora que paso yo; ¿o no?
No sabemos lo que queremos, queda exactamente un mes para los exámenes y no hay ninguna gana de estudiar, pero estoy seguro que el día antes querré sabérmelo todo. Solemos dejar que nuestros caminos los decida la suerte sin darnos cuenta que una partida de ajedrez siempre la gana el mismo por algo, o si nos encontramos a alguien por la calle quizá sea porque hayamos variado nuestro rumbo habitual para chocarnos de frente. No es suerte la gente que viaja mucho; recuerda que al igual que un poeta es un músico que no puede cantar, la diferencia entre un turista y un viajero es que este último no compra billete de vuelta, y eso, no es suerte.
![]() |
| como un funambulista andamos en el filo de el alambre; si sopla el viento y nos caemos, ¿es mala suerte? |
jueves, 10 de mayo de 2012
Que vivan los idiotas que nos hacen reír;
El Instituto Nacional de Meteorología no me avisó de lo que pasaría esta semana. Qué cabrones. No me dijo que iban a aparecer nubes negras; que iba a haber chubascos en forma de lágrimas y que el cielo se teñiría de oscuro. Quizá si lo hubiera sabido me podría haber preparado e intentar ser más fuerte, anticiparme a algo que me ha superado por completo. Echo la mirada atrás esta semana y es duro; echo la mirada a lo que viene y es duro. Definitivamente la vida no es un camino de florecillas, ni calles de piruleta ni casas de chocolate. El Lunes todo se precipita, el Martes te llega todo de golpe, el Miércoles lloras, el Jueves empiezas a saber que nada será igual.
La gente va y viene, pasan por tu vida como lo hacen un tren por la estación y no sabes si regresarán. A los únicos que puedes elegir son a tus amigos y apoyarte en la familia. Siempre me enseñaron que los problemas de casa se quedan en casa y que en la calle se defiende a tus amigos. Así me va.
Hace poco que te has ido; quizá no tuviésemos mucho contacto y puede que tus pequeños ojos no visualizasen mis tonterías, quizá y solo quizá te acuerdes de mi allá donde estés . En estos casos siempre se suele decir lo que recordamos, esos instantes que has vivido junto a esa persona y lo que te ha enseñado. Yo no voy a ser menos. Recuerdo cuando me ponías delante de la ventana de el pueblo y me decías que observase; todo campo y gallinas cacareando y corriendo como locas por ahí. "Da las gracias" me decías siempre, aprende a valorar todo lo que tienes, porque quizá creas que no posees nada, pero mira todo esto, decías mientras señalabas por la ventana, el mundo te pertenece y puedes moldearlo, diseñarlo y dibujarlo a tu manera. Todo para ti. Me enseñaste a amar el frío y la nieve si venían acompañados por unas castañas asadas; el amor a lo que nace y a saber cuidarlo. La hoguera siempre se encendía cuando tus ojitos veían que mi cuerpo temblaba. Recogiste miles de fluorescentes mientras yo reía con la raqueta en la mano y te comentaba que sería el mejor tenista de el mundo. Incluso cuando tus pulmones tenían problemas para respirar me enseñaste a saber aprovechar cada respiración como si fuese la última. Siempre me decías que nunca me quitaba ese horroroso colgante con una cadena como la de el bañó; que me cortase el pelo y que me siguiese gustando el amarillo. Solo por hoy permíteme que sea yo quien te dé un consejo; no me olvides porque yo no lo voy a hacer, y haz que los días pasen más rápido, solo hasta que el cielo se despeje. Te echaré de menos.
Lo que si he podido elegir en la vida son mis amigos y de eso, es de las pocas elecciones que he hecho bien en la vida. Porque nadie me iba a decir que un día alguien me iba a llevar a un banco de el ayuntamiento y cuando esté triste hacerme metáforas sobre dinero y la fruta madura; o que alguien se iba a levantar de la cama con fiebre y me iba a coger de el brazo, me llevase a comprar un perrito y con la boca blanca te diga "aquí no ha pasado nada", nunca pensé que alguien se recorrería toda la ciudad entera mientras escuchaba durante dos horas mis historias y finalmente acabar en un bar, alzar una cerveza y que te diga "¿brindamos?" o que simplemente cuando no me lo merezco te abrace y aunque no sepa que decir simplemente con su presencia todo sea un poco menos malo; sin malos rollos.
Prometí que un día intentaría agradecer todo lo que tengo alrededor y prometí que ya que os gusta tanto como escribo,un día lo haría para vosotros, tarde y mal pero lo estoy intentando, porque aunque casi siempre me olvido de que no estoy solo, ya estáis vosotros para recordármelo de una forma u otra. Reconozco que soy complicado, bipolar, raro, que no me entendéis la mayoría de las veces y que a veces soy insoportable. No tengo mucho que dar, lo poco que puedo enseñar creo que ya lo he hecho y mis canciones ya las habéis oído. Os he contado historias de príncipes, he discutido sobre temas que no tengo ni idea y os he relatado leyenda de héroes que salvan el mundo y que todo el mundo les quiere. Como demasiado rápido y los helados de mantecado y nata son mi debilidad. No me gusta el chocolate excepto en tableta. Soy más de pueblo que las amapolas y quizá sea verdad eso de que soy insoportable, pero sabéis qué? De todas las historias que he leído y he contado hay una que no he terminado y que cada día tiene una página más. Una historia que si fuese mi vida os prometo que sería muy difícil de leer si no fuera por vosotros. Por todo eso y también porque cuando estoy triste digo muchas tonterías os doy las gracias. De las de verdad, de esas que me cuesta tanto soltar, gracias. La vida es menos puta si estáis a mi lado. Sabéis que os digo, que si que yo si que brindo, brindo por vosotros.
La gente va y viene, pasan por tu vida como lo hacen un tren por la estación y no sabes si regresarán. A los únicos que puedes elegir son a tus amigos y apoyarte en la familia. Siempre me enseñaron que los problemas de casa se quedan en casa y que en la calle se defiende a tus amigos. Así me va.
Hace poco que te has ido; quizá no tuviésemos mucho contacto y puede que tus pequeños ojos no visualizasen mis tonterías, quizá y solo quizá te acuerdes de mi allá donde estés . En estos casos siempre se suele decir lo que recordamos, esos instantes que has vivido junto a esa persona y lo que te ha enseñado. Yo no voy a ser menos. Recuerdo cuando me ponías delante de la ventana de el pueblo y me decías que observase; todo campo y gallinas cacareando y corriendo como locas por ahí. "Da las gracias" me decías siempre, aprende a valorar todo lo que tienes, porque quizá creas que no posees nada, pero mira todo esto, decías mientras señalabas por la ventana, el mundo te pertenece y puedes moldearlo, diseñarlo y dibujarlo a tu manera. Todo para ti. Me enseñaste a amar el frío y la nieve si venían acompañados por unas castañas asadas; el amor a lo que nace y a saber cuidarlo. La hoguera siempre se encendía cuando tus ojitos veían que mi cuerpo temblaba. Recogiste miles de fluorescentes mientras yo reía con la raqueta en la mano y te comentaba que sería el mejor tenista de el mundo. Incluso cuando tus pulmones tenían problemas para respirar me enseñaste a saber aprovechar cada respiración como si fuese la última. Siempre me decías que nunca me quitaba ese horroroso colgante con una cadena como la de el bañó; que me cortase el pelo y que me siguiese gustando el amarillo. Solo por hoy permíteme que sea yo quien te dé un consejo; no me olvides porque yo no lo voy a hacer, y haz que los días pasen más rápido, solo hasta que el cielo se despeje. Te echaré de menos.
Lo que si he podido elegir en la vida son mis amigos y de eso, es de las pocas elecciones que he hecho bien en la vida. Porque nadie me iba a decir que un día alguien me iba a llevar a un banco de el ayuntamiento y cuando esté triste hacerme metáforas sobre dinero y la fruta madura; o que alguien se iba a levantar de la cama con fiebre y me iba a coger de el brazo, me llevase a comprar un perrito y con la boca blanca te diga "aquí no ha pasado nada", nunca pensé que alguien se recorrería toda la ciudad entera mientras escuchaba durante dos horas mis historias y finalmente acabar en un bar, alzar una cerveza y que te diga "¿brindamos?" o que simplemente cuando no me lo merezco te abrace y aunque no sepa que decir simplemente con su presencia todo sea un poco menos malo; sin malos rollos.
Prometí que un día intentaría agradecer todo lo que tengo alrededor y prometí que ya que os gusta tanto como escribo,un día lo haría para vosotros, tarde y mal pero lo estoy intentando, porque aunque casi siempre me olvido de que no estoy solo, ya estáis vosotros para recordármelo de una forma u otra. Reconozco que soy complicado, bipolar, raro, que no me entendéis la mayoría de las veces y que a veces soy insoportable. No tengo mucho que dar, lo poco que puedo enseñar creo que ya lo he hecho y mis canciones ya las habéis oído. Os he contado historias de príncipes, he discutido sobre temas que no tengo ni idea y os he relatado leyenda de héroes que salvan el mundo y que todo el mundo les quiere. Como demasiado rápido y los helados de mantecado y nata son mi debilidad. No me gusta el chocolate excepto en tableta. Soy más de pueblo que las amapolas y quizá sea verdad eso de que soy insoportable, pero sabéis qué? De todas las historias que he leído y he contado hay una que no he terminado y que cada día tiene una página más. Una historia que si fuese mi vida os prometo que sería muy difícil de leer si no fuera por vosotros. Por todo eso y también porque cuando estoy triste digo muchas tonterías os doy las gracias. De las de verdad, de esas que me cuesta tanto soltar, gracias. La vida es menos puta si estáis a mi lado. Sabéis que os digo, que si que yo si que brindo, brindo por vosotros.
"desde aquí desde mi casa veo la playa vacía
ya lo estaba hace unos días ahora está llena de lluvia"
domingo, 6 de mayo de 2012
Como un día de Enero en Mayo;
Los sábados son los días esperados por todo el mundo; nos despertamos los lunes pensando en lo maravilloso que fue el fin de semana anterior y solo deseamos que vuelva. Hoy es sábado y ando en algún bar de no se muy bien donde. Como siempre estoy apoyado en una esquina de la barra con una cerveza en la mano mientras mis amigos inspeccionan el terreno. Esos amigos que nadie los puede entender pero que sin ellos la vida es más puta; son esenciales. Un rápido vistazo me sirve para hacerme una idea de donde estoy. Delante de mí un chico se sube las mangas intentado aparentar a la vez que infla el pecho y saluda a unas chicas; un grupito de mujeres se hace fotos mientras intentan enfocar a el escote; alrededor de diez tíos gritan sonidos guturales e ininteligibles que imagino sea un dialecto nuevo. Al fondo tras una viga de madera algo roñosa veo tu cara, demasiado bonita y dolorosa como para no quedarme embobado. Sonríes y haces gestos con las manos, pareces feliz. Hay un billete de 50 y mi mente vuelve a aquella playa en Enero donde gritabas mientras yo te cogía y amenazaba con soltarte al agua; como si fuera capaz. Mi preocupación por un billete perdido que no podía estar en mejores manos. Tu risa y tu ilusión. Se escuchaba el silencio, nuestras miradas eran inocentes y las estrellas parecían estar esperando un beso. Mucho ha pasado desde entonces pero en ese momento solo recordaba eso. Creo que nunca voy a echar de más lo que hoy echo tanto de menos. Una amiga tuya creo que me ha visto y a juzgar por su expresión, o soy muy guapo o no me ha reconocido, menos mal. Pido otra cerveza a la camarera pero creo que se ha confundido, en vez de alcohol ha puesto encima de la mesa sus pechos; grandes y redondos, deben de ser operados. Se ríe y me dice el precio mientras me fijo en sus dientes que parece que bailan claqué y están separados por un interlineado 1.5, como el Word.
Mis amigos parece que han seleccionado sus presas y las muchachas se ríen. De repente ellos me señalan y solo alcanzo a distinguir la frase "el del pelito largo", empezamos bien. Una de ellas se acerca; se frota las manos y acaricia el pelo, tiene la mirada confundida y deduzco que no sabe bien como empezar. Los saludos, mi poca educación y su ilusión contagiosa dejan paso a una petición; dice que parezco decaído, que si quiero salir fuera. Tiene el pelo largo y unos ojos bonitos aunque yo soy un bicho raro. Tu apuras un trago de tu copa y lanzas una sonrisa; el tipo de la camisa ajustada se ha puesto a palear a una rubia y se me cansan las piernas. Demasiada fauna rara; salgamos de aquí la contesto.
Para mantener la boca ocupada saco un chupachups, por supuesto. Ella habla sin parar y yo escucho. Me pregunta por qué sonrío poco, la razón de que me muerda el labio inferior, mi color preferido,que parezco tímido, que es mi colgante que adorna mi pecho, mi última relación... No se da cuenta que muchas de las respuestas ni siquiera yo las sé, y las que sé no quiero contárselas. No me gusta hablar de mi y me dan ganas de salir corriendo pero antes la acompaño de vuelta al bar. Me pregunta si no me voy a despedir de ella mientras se señala su boca. Es cierto, siempre he sido un caballero así que saco otro chupachups y se le doy. Aprovéchalo que están caros.
El bar está a rebosar y mis amigos vienen, en sus ojos veo que esperan una historia de algo que no ha pasado y que no sabría contar. Te vuelvo a mirar y estas bailando; nunca te había visto hacerlo y estas preciosa. Se me viene una canción a la mente y esa frase que tanto miedo tuve a que se cumpliese. Hay personas que dicen que en ocasiones creemos que la vida nos dice que no cuando solo te está diciendo que esperes. Puede ser, pero solo en ocasiones. La camarera se despide mientras dirijo mi último pensamiento hacia sus dos amigas. Operadas seguro.
La gente espera los sábados como agua de Mayo. He aprendido a no planificar casi nada y no esperar nada, a no imaginar cosas que después nunca salen. Por esta vez cerraré los ojos y me quedaré en blanco esperando a que me impacte la ola de la playa aquella noche de Enero. A veces deberíamos volver al mundo de los recuerdos. ¿Me llevas?
Mis amigos parece que han seleccionado sus presas y las muchachas se ríen. De repente ellos me señalan y solo alcanzo a distinguir la frase "el del pelito largo", empezamos bien. Una de ellas se acerca; se frota las manos y acaricia el pelo, tiene la mirada confundida y deduzco que no sabe bien como empezar. Los saludos, mi poca educación y su ilusión contagiosa dejan paso a una petición; dice que parezco decaído, que si quiero salir fuera. Tiene el pelo largo y unos ojos bonitos aunque yo soy un bicho raro. Tu apuras un trago de tu copa y lanzas una sonrisa; el tipo de la camisa ajustada se ha puesto a palear a una rubia y se me cansan las piernas. Demasiada fauna rara; salgamos de aquí la contesto.
Para mantener la boca ocupada saco un chupachups, por supuesto. Ella habla sin parar y yo escucho. Me pregunta por qué sonrío poco, la razón de que me muerda el labio inferior, mi color preferido,que parezco tímido, que es mi colgante que adorna mi pecho, mi última relación... No se da cuenta que muchas de las respuestas ni siquiera yo las sé, y las que sé no quiero contárselas. No me gusta hablar de mi y me dan ganas de salir corriendo pero antes la acompaño de vuelta al bar. Me pregunta si no me voy a despedir de ella mientras se señala su boca. Es cierto, siempre he sido un caballero así que saco otro chupachups y se le doy. Aprovéchalo que están caros.
El bar está a rebosar y mis amigos vienen, en sus ojos veo que esperan una historia de algo que no ha pasado y que no sabría contar. Te vuelvo a mirar y estas bailando; nunca te había visto hacerlo y estas preciosa. Se me viene una canción a la mente y esa frase que tanto miedo tuve a que se cumpliese. Hay personas que dicen que en ocasiones creemos que la vida nos dice que no cuando solo te está diciendo que esperes. Puede ser, pero solo en ocasiones. La camarera se despide mientras dirijo mi último pensamiento hacia sus dos amigas. Operadas seguro.
La gente espera los sábados como agua de Mayo. He aprendido a no planificar casi nada y no esperar nada, a no imaginar cosas que después nunca salen. Por esta vez cerraré los ojos y me quedaré en blanco esperando a que me impacte la ola de la playa aquella noche de Enero. A veces deberíamos volver al mundo de los recuerdos. ¿Me llevas?
When a new moon shines through your window
Or you hear a sad song on the radio.
domingo, 29 de abril de 2012
Dos notas comunes;
La madrugada del sábado se acerca y con dificultad voy poniendo un pie tras otro por la acera mientras intento acordarme del camino de vuelta. "Caminante no hay camino, se hace camino al andar" me dicen mientras mi dedo corazón se alza como respuesta. Hoy te busqué en el fondo de todas las cervezas que tomé pero no encontré más que recuerdos. Los recuerdos, al igual que las palabras y los nombres, pueden encender el alma de cadáveres pálidos, provocar sonrisas en estatuas de mármol y hacer llorar a corazones de piedra. Mis recuerdos de los sábados contigo son todos bonitos y, aunque sean estos los que duelen, jamás podré borrarlos de mi mente.
Hoy hice un pacto con la parte de mi consciente; nunca diré nada malo tuyo cuando me pregunten por ti, pues no sabría que decir, jamás contaré el secreto de tus labios y nunca podré explicar lo que se siente con tus caricias. Tu recuerdo es más fuerte cuando alguna oveja descarriada me dice que parezco triste y que quizá ella me pueda animar, sonrío, nunca se me han dado bien estas situaciones y siempre he sido algo maleducado; así que a nadie de alrededor le sorprendió que la dijese que nada de ella me podría animar.
El rinconcito de tu cama donde yo encontré la felicidad vuelve para torturarme; el primer escalón que encuentro me sirve de asiento. La calle está oscura y solo la ilumina una luz intermitente; la luna está preciosa. El camino se tendrá que hacer solo porque yo ya no puedo andar más. Feliz sábado.
Hoy hice un pacto con la parte de mi consciente; nunca diré nada malo tuyo cuando me pregunten por ti, pues no sabría que decir, jamás contaré el secreto de tus labios y nunca podré explicar lo que se siente con tus caricias. Tu recuerdo es más fuerte cuando alguna oveja descarriada me dice que parezco triste y que quizá ella me pueda animar, sonrío, nunca se me han dado bien estas situaciones y siempre he sido algo maleducado; así que a nadie de alrededor le sorprendió que la dijese que nada de ella me podría animar.
El rinconcito de tu cama donde yo encontré la felicidad vuelve para torturarme; el primer escalón que encuentro me sirve de asiento. La calle está oscura y solo la ilumina una luz intermitente; la luna está preciosa. El camino se tendrá que hacer solo porque yo ya no puedo andar más. Feliz sábado.
jueves, 26 de abril de 2012
Un reflejo en el cristal;
Nunca me gustaron los viajes de vuelta; la ilusión que tienes cuando haces el de ida ha desaparecido y solo te queda contar el tiempo que te queda para llegar. Si en el de ida no había ilusión; imagínate. Mi mente vuelve al jueves donde tras una serie de palabras entrecortadas por las lágrimas, una tarjeta de crédito, acompañada por las palabras "vuelve cuando estés bien", se alza en mi cara.
Recuerdo lo que pensé nada más llegar; no pude evitar sonreír; "el hotel no está tan mal como pensaba" hasta en esto apareces en mi mente. Jamás me ha gustado la sensación de estar solo, la odio, detesto saber que no habrá una mano para ayudarte; ni siquiera para llevártela al cuello. En estos días encontré cosas de mi olvidadas; siempre se me dio bien colarme en los sitios; y ahora mi brazo cansado golpea sin cesar un saco de boxeo. Intento aprovechar cada sensación de dolor, el dolor físico no es el peor y yo lo sé. No habrá una sensación peor en el mundo que ver como se escapa tu amor por la calle con lágrimas en los ojos; escuchas el sonido de sus tacones contra el suelo y sabes que puedes perseguirla pero no alcanzarla, necesita caminar por su propio pie y decidir si quiere girar la esquina para juntar su camino otra vez con el tuyo.
Con la maleta al hombro el último día bajo del metro y veo un músico con su guitarra; sus ojos me indican que no necesita otra cosa que un sitio para que suenen los acordes y unos oídos le escuchen. Le sonrío y saco la cartera, esta noche tendrá compañía. Solo debajo de la tierra, con el sonido de una guitarra y la soledad de la noche se puede comprender la belleza. El sueño llega y prometo volver a verle; casi me siento mal por mentirle. Casi.
Con mi morro apoyado en el cristal veo mucho más nítidamente el reflejo de la luna que nos unió tantas noches; me paró a pensar que nunca la vi a través de tus ojos, ni tú de los míos. No tengo mucha ropa; mi maleta raída por tantos viajes no tiene mucho espacio, pero en ella caben un disco y un bizcocho con una vela; claro que no me he olvidado que hoy es tu cumpleaños y personalmente creo, que no sería un día completo si no estuviese yo allí. La estación está vacía y el banco donde tu esperabas me recuerda que ahora nada es igual. Una chica se baja del autobús y me pregunta si necesito ayuda con la maleta; que parezco dolorido; una sonrisa sincera y demasiada amabilidad de primeras; no necesito nada más, he aprendido que las personas así son las que más esconden. Un rápido gracias sale de mi boca mientras ya subo el último escalón de las escaleras.
Plantado ante tu casa vuelvo a echar mi mente atrás; mi paraguas podía resistir todas las tormentas del mundo enfrente de ese 13 que enmarca el cristal de tu portal. Tienes compañía; vas a ver el fútbol pero tus ojos no parecen futboleros. Hoy es tu día y ya pueden estar esperándote el séptimo de infantería que yo voy a entrar solo contigo, para tener nuestro minuto. Vuelvo a saludarte mientras mis labios intentan desobedecer a mi loco cerebro. El disco te llegó y ahora soplas la vela mientras pides un deseo; que ojalá coincida con el mío. Ojalá recuerdes que nunca vas a estar sola; que me puedo hacer la vuelta al mundo entera para llegar a tiempo a felicitarte el cumpleaños; pero que quiero que hagamos la vuelta al mundo juntos. Me despido y cargo la maleta a la espalda; mi hombro protesta y yo le digo que aguante, siempre mi chulería.
El día se acaba, y me dices que no ha sido un buen día; ojalá supieses como ha sido el mío, cuando todo se va y te queda la ilusión; eso cielo, es lo peor. Vuelven tus monosílabos y sé, que aunque te haya gustado verme; tus ojos eran de tristeza y cariño. Me pongo a escribir; es la única forma de que puedas hablar sin que te interrumpan ni te hagan preguntas estúpidas; como suelo hacer yo. No me preguntéis por ella; pues no sé que decir. Se necesitan siete palabras para enamorar a una mujer; tres días para contar una historia y mucha humildad para reconocer que todos tus conocimientos sobre mujeres caben en el estuche de un laúd. Siempre he pensado que para contar bien una historia hay que ser un poco mentiroso. Ahora que se acaba tu día; empieza mi historia.
Recuerdo lo que pensé nada más llegar; no pude evitar sonreír; "el hotel no está tan mal como pensaba" hasta en esto apareces en mi mente. Jamás me ha gustado la sensación de estar solo, la odio, detesto saber que no habrá una mano para ayudarte; ni siquiera para llevártela al cuello. En estos días encontré cosas de mi olvidadas; siempre se me dio bien colarme en los sitios; y ahora mi brazo cansado golpea sin cesar un saco de boxeo. Intento aprovechar cada sensación de dolor, el dolor físico no es el peor y yo lo sé. No habrá una sensación peor en el mundo que ver como se escapa tu amor por la calle con lágrimas en los ojos; escuchas el sonido de sus tacones contra el suelo y sabes que puedes perseguirla pero no alcanzarla, necesita caminar por su propio pie y decidir si quiere girar la esquina para juntar su camino otra vez con el tuyo.
Con la maleta al hombro el último día bajo del metro y veo un músico con su guitarra; sus ojos me indican que no necesita otra cosa que un sitio para que suenen los acordes y unos oídos le escuchen. Le sonrío y saco la cartera, esta noche tendrá compañía. Solo debajo de la tierra, con el sonido de una guitarra y la soledad de la noche se puede comprender la belleza. El sueño llega y prometo volver a verle; casi me siento mal por mentirle. Casi.
Con mi morro apoyado en el cristal veo mucho más nítidamente el reflejo de la luna que nos unió tantas noches; me paró a pensar que nunca la vi a través de tus ojos, ni tú de los míos. No tengo mucha ropa; mi maleta raída por tantos viajes no tiene mucho espacio, pero en ella caben un disco y un bizcocho con una vela; claro que no me he olvidado que hoy es tu cumpleaños y personalmente creo, que no sería un día completo si no estuviese yo allí. La estación está vacía y el banco donde tu esperabas me recuerda que ahora nada es igual. Una chica se baja del autobús y me pregunta si necesito ayuda con la maleta; que parezco dolorido; una sonrisa sincera y demasiada amabilidad de primeras; no necesito nada más, he aprendido que las personas así son las que más esconden. Un rápido gracias sale de mi boca mientras ya subo el último escalón de las escaleras.
Plantado ante tu casa vuelvo a echar mi mente atrás; mi paraguas podía resistir todas las tormentas del mundo enfrente de ese 13 que enmarca el cristal de tu portal. Tienes compañía; vas a ver el fútbol pero tus ojos no parecen futboleros. Hoy es tu día y ya pueden estar esperándote el séptimo de infantería que yo voy a entrar solo contigo, para tener nuestro minuto. Vuelvo a saludarte mientras mis labios intentan desobedecer a mi loco cerebro. El disco te llegó y ahora soplas la vela mientras pides un deseo; que ojalá coincida con el mío. Ojalá recuerdes que nunca vas a estar sola; que me puedo hacer la vuelta al mundo entera para llegar a tiempo a felicitarte el cumpleaños; pero que quiero que hagamos la vuelta al mundo juntos. Me despido y cargo la maleta a la espalda; mi hombro protesta y yo le digo que aguante, siempre mi chulería.
El día se acaba, y me dices que no ha sido un buen día; ojalá supieses como ha sido el mío, cuando todo se va y te queda la ilusión; eso cielo, es lo peor. Vuelven tus monosílabos y sé, que aunque te haya gustado verme; tus ojos eran de tristeza y cariño. Me pongo a escribir; es la única forma de que puedas hablar sin que te interrumpan ni te hagan preguntas estúpidas; como suelo hacer yo. No me preguntéis por ella; pues no sé que decir. Se necesitan siete palabras para enamorar a una mujer; tres días para contar una historia y mucha humildad para reconocer que todos tus conocimientos sobre mujeres caben en el estuche de un laúd. Siempre he pensado que para contar bien una historia hay que ser un poco mentiroso. Ahora que se acaba tu día; empieza mi historia.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
















