Vaivén de memoria;

Hablemos de ruina y espina, hablemos de polvo y herida, de mi miedo a las alturas, lo que quieras pero hablemos, de todo menos del tiempo que se escurre entre los dedos. Maldita dulzura.

miércoles, 13 de junio de 2012

Cualquier cielo gris;

En el parque los niños juegan; una madre se ha salpicado con la fuente y los columpios se balancean al son de los gritos de los enanos que quieren que les empujen más fuerte. Anoche debió llover porque el verde está húmedo y moja mis pantalones. Los apuntes esparcidos por el suelo y los nervios por el aire. Supongo que siempre se puede encontrar un banco donde tu cabeza pensante se ponga a trabajar. Y ahora es cuando los amigos vienen y te abrazan; las amigas te dan un beso en la frente y todos te dicen que va a salir bien, y te lo dicen con tanta convicción que por un momento llegas a creértelo. Son malos tiempos para los soñadores y supongo que siempre fui distinto; que a veces esperar algo de los demás es como creer que Irlanda gané a España mañana; simplemente un sueño.  Hace tiempo que dejé de esperar visitas y ahora no se comparte la comida. Que te alegra los días los mensajes al despertarte y te la quita la indiferencia. Y para los soñadores seguirá valiendo más una sola palabra de la persona que quieren a miles de los demás. Y los soñadores seguirán balanceándose en cualquier banco esperando a que cambie el mundo. Vaya; se cayó el niño del columpio.

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