Vaivén de memoria;

Hablemos de ruina y espina, hablemos de polvo y herida, de mi miedo a las alturas, lo que quieras pero hablemos, de todo menos del tiempo que se escurre entre los dedos. Maldita dulzura.

martes, 28 de agosto de 2012

No mires a las estrellas que ya empieza a llover; aprende a bailar bajo la lluvia

Es en estos días cuando las nubes tapan el sol que lucha por salir y dar sus últimos coletazos en el verano es cuando hay que ponerse delante de la pantalla. Al empezar Junio solo quería despejarme, olvidar de todo lo que había pasado. Nos empezamos a preguntar como cambiamos las sonrisas por recuerdos, las esperas por bancos en el camino y la alegría por soledad. Llegan los autobuses, las pantallas con horarios y las rodillas plegadas en las últimas filas.

¿Y qué esperamos todos del verano? Pensad en vuestro verano perfecto, supongo que hayan aparecido las imágenes de la playa, de alcohol, de cualquier amor de verano que nos tenga la mente ocupada, de las noches sin dormir, de las sonrisas, amigos.  Por supuesto han llegado las noches sin dormir, de estar tirado en cualquier césped muriéndote de frío mientras tratas de enfocar un punto fijo y te repites que vas a sobrevivir. El paso del tiempo se puede medir de muchas formas, el pelo pasa de estar corto a cubrir toda la frente, también se puede medir por la cantidad de veces que piensas en una persona. Y supongo que así te das cuenta de cuando una persona es especial, cuando puedas dormirte estando al lado de ella, cuando no te importa que te agite el pelo y te ajusta el flequillo; llegan los paseos por la carretera y te recuerdan que hay tres cosas que las personas no pueden perder: su risa, su alegría y su forma de ser. 



Y entonces te das cuenta que todo acaba, que ahora que empieza a llover otra vez y tenemos que aprender a bailar bajo la lluvia, que todo se pasa y al final queda lo que nos raspa el corazón, que después de tanto tiempo seguimos mirando al móvil esperando un mensaje suyo o su letra, que seguimos mirando el banco con nuestro nombre, al final nos damos cuenta que queremos lo que queremos y por eso somos cada uno. Intenta hacerme reír; ¿capaz o incapaz? 




jueves, 16 de agosto de 2012

Si las lágrimas al caer sonaran sobrarían las campanas;

Después de los viajes llega la hora de deshacer la maleta. Parece que los kilómetros hicieron mella en mí y estoy más cansado. Creo que han transcurrido años, que han salido arrugas en la piel y cada vez cuesta más despertarse de la cama. Con el paso del tiempo llegan los días en que acurrucarte en el fondo de un autobús  no aparta de tu cabeza las nubes y que parece que todo va a explotar, en ese momento viene la calma, y después otra vez la marejada. Todo el mundo dice que cuando estás enamorado todas las canciones que suenan te recuerdan a alguien, pero es mentira, es lo que nosotros queremos creer.  Realmente da igual, el estribillo se acabará, como lo hace todo. A veces en la antigua Roma, cuando los guerreros no tenían fuerzas para pelear simplemente bajaban el escudo, se quitaban el yelmo y con ojos serenos contemplaban como el filo de la espada rival se acerca a ellos. Era un digno final para alguien que estaba tan cansado que no encontraba fuerzas para levantar el brazo y defenderse.

!Qué imagen más pesimista! Parece que el mundo se ha cansado de luchar y que se ha quedado a la deriva de las faldas demasiado cortas como para encontrar algo decente. Y en ese instante en que suena una canción que te recuerda a cualquiera te das cuenta que te has hecho viejo, que hace tiempo que te quitaste el casco y que solo te queda esperar a que la batalla acabe, aunque quizá con algo de suerte alguien levante el escudo por ti, te recargué las fuerzas y te enseñe que siempre queda algo por lo que luchar. Porque el mundo transcurrió demasiado rápido y mi cabeza no pudo olvidar a ese ritmo creo que lo mejor será parar, guardar la maleta en el desván y apagar el equipo de música. Ya no suenan canciones, quizá sea la solución.



" ni siquiera puedo consolarte, el extraño ahora soy yo pero,
             por favor dame una tarde, quizá me encuentré".