Vaivén de memoria;

Hablemos de ruina y espina, hablemos de polvo y herida, de mi miedo a las alturas, lo que quieras pero hablemos, de todo menos del tiempo que se escurre entre los dedos. Maldita dulzura.

jueves, 13 de diciembre de 2012

13 buena suerte

Cruje la madera y el viento sopla con tanta fuerza que por momentos podría hacer frente a los trenes que salen de la estación. Es extraño que me guste este sitio situado tan alto y donde no hay sitio para esconderse de los paseos de perros demasiado valientes.

Ayer todos hablabais del 12/12/12, del fin del mundo... ¿Queréis fechas especiales? Aquí está.

Nunca tuve tanto miedo de susurrar unas palabras porque supongo que sea que nunca las había sentido de verdad. Te prometí que nada de ser un trofeo, supongo que era verdad que no sabías donde te metías, ni yo tampoco. Ya ves, todos los tíos queremos llevaros a la cama y yo, acabé esforzándome por mantenerme despierto por verte dormir.

Sólo tus pasos dejaron huella e hicieron camino en la arena y de momento nadie puede recorrerlo. Que tus sonrisas, tan soñadoras como escasas son las mías te iluminen con luz propia. Es este estúpido invierno el que saca a relucir los recuerdos que son el mejor escudo ante el supuesto fin del mundo y que, si después de hacer un viaje de 1000 kilómetros somos capaces de chocarnos por la calle cada uno en dirección opuesta, nada es imposible.

Ahora es cuando te entiendo y es que hay cosas que solo puedes comprender cuando las vives en propia piel. Jamás quise que cayese una sola lágrima y que quería visitar hasta el último bar y todos los bancos, que tus zapatos jamás tendrían que pisar un charco, que te lo mereces. ¿Sabes esos ataques de risa descontrolados en los que se te despegan los pies del suelo y ya no es la gravedad la que te mantiene anclado  sino tus ojos y la alegría de poder compartir mi cumpleaños contigo? Ya sabes lo difícil que es hacerme reír. Y cuando el cielo se ponga negro sopla las nubes. Te siguen recordando todas las calles y las ciudades que pisamos juntos, no tardó mi corazón en tener ronquera de tanto gritar sin encontrarte, no tardé en echar de menos tu olor al despertarme. "Frena" decías, quizá el "error" fue quererte como si el jodido mundo acabara en cada abrazo y haber frenado un poco, pero me era imposible. Que nadie te haga pensar que no fuimos los mejores solo porque ardíamos más que cada una de tus caladas a un cigarrillo. Ya sabes que siempre me gustó tu sonrisa y tu pelo, que vendrán más Diciembre con olores y Enero con nuevos colores. Desde que esa tarde me rozaste mi cara llena de pecas que forma triángulos de los que tantos te reías y nuestro corazón perdió interés para médicos y amantes, quizá en estos meses no nos hemos entendido, que sé que he parecido un gato con la piel erizada al mínimo contacto, pero es que hay recuerdos, promesas y palabras que se me quedaron muy dentro y me van quemando por dentro.

No encajo bien en el papel de amigo ni en el de desconocido pero es que te aseguro que jamás te mentí, que el cielo que te prometí se me cae encima con cada refleja de la luna. La excusa del "te quiero" siempre me ha parecido insuficiente pero es que nunca fui un caballero, solo quería estar a la altura de la princesa que me miraba.



1 comentario:

  1. Caí por casualidad en tu blog.
    He leído alguna entrada más y de verdad escribes muy bien.

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