Vaivén de memoria;

Hablemos de ruina y espina, hablemos de polvo y herida, de mi miedo a las alturas, lo que quieras pero hablemos, de todo menos del tiempo que se escurre entre los dedos. Maldita dulzura.

domingo, 6 de mayo de 2012

Como un día de Enero en Mayo;

Los sábados son los días esperados por todo el mundo; nos despertamos los lunes pensando en lo maravilloso que fue el fin de semana anterior y solo deseamos que vuelva. Hoy es sábado y ando en algún bar de no se muy bien donde. Como siempre estoy apoyado en una esquina de la barra con una cerveza en la mano mientras mis amigos inspeccionan el terreno. Esos amigos que nadie los puede entender pero que sin ellos la vida es más puta; son esenciales. Un rápido vistazo me sirve para hacerme una idea de donde estoy. Delante de mí un chico se sube las mangas intentado aparentar a la vez que infla el pecho y saluda a unas chicas; un grupito de mujeres se hace fotos mientras intentan enfocar a el escote; alrededor de diez tíos gritan sonidos guturales e ininteligibles que imagino sea un dialecto nuevo. Al fondo tras una viga de madera algo roñosa veo tu cara, demasiado bonita y dolorosa como para no quedarme embobado. Sonríes y haces gestos con las manos, pareces feliz. Hay un billete de 50 y  mi mente vuelve a aquella playa en Enero donde gritabas mientras yo te cogía y amenazaba con soltarte al agua; como si fuera capaz. Mi preocupación por un billete perdido que no podía estar en mejores manos. Tu risa y tu ilusión. Se escuchaba el silencio, nuestras miradas eran inocentes y las estrellas parecían estar esperando un beso. Mucho ha pasado desde entonces pero en ese momento solo recordaba eso. Creo que nunca voy a echar de más lo que hoy echo tanto de menos. Una amiga tuya creo que me ha visto y a juzgar por su expresión, o soy muy guapo o no me ha reconocido, menos mal. Pido otra cerveza a la camarera pero creo que se ha confundido, en vez de alcohol ha puesto encima de la mesa sus pechos; grandes y redondos, deben de ser operados. Se ríe y me dice el precio mientras me fijo en sus dientes que parece que bailan claqué y están separados por un interlineado 1.5, como el Word.

Mis amigos parece que han seleccionado sus presas y las muchachas se ríen. De repente ellos me señalan y solo alcanzo a distinguir la frase "el del pelito largo", empezamos bien. Una de ellas se acerca; se frota las manos y acaricia el pelo, tiene la mirada confundida y deduzco que no sabe bien como empezar. Los saludos, mi poca educación y su ilusión contagiosa dejan paso a una petición; dice que parezco decaído, que si quiero salir fuera. Tiene el pelo largo y unos ojos bonitos aunque yo soy un bicho raro. Tu apuras un trago de tu copa y lanzas una sonrisa; el tipo de la camisa ajustada se ha puesto a palear a una rubia y se me cansan las piernas. Demasiada fauna rara; salgamos de aquí la contesto.

Para mantener la boca ocupada saco un chupachups, por supuesto. Ella habla sin parar y yo escucho. Me pregunta por qué sonrío poco, la razón de que me muerda el labio inferior, mi color preferido,que parezco tímido, que es mi colgante que adorna mi pecho, mi última relación... No se da cuenta que muchas de las respuestas ni siquiera yo las sé, y las que sé no quiero contárselas. No me gusta hablar de mi y me dan ganas de salir corriendo pero antes la acompaño de vuelta al bar. Me pregunta si no me voy a despedir de ella mientras se señala su boca. Es cierto, siempre he sido un caballero así que saco otro chupachups y se le doy. Aprovéchalo que están caros.

El bar está a rebosar y mis amigos vienen, en sus ojos veo que esperan una historia de algo que no ha pasado y que no sabría contar. Te vuelvo a mirar y estas bailando; nunca te había visto hacerlo y estas preciosa. Se me viene una canción a la mente y esa frase que tanto miedo tuve a que se cumpliese. Hay personas que dicen que en ocasiones creemos que la vida nos dice que no cuando solo te está diciendo que esperes. Puede ser, pero solo en ocasiones. La camarera se despide mientras dirijo mi último pensamiento hacia sus dos amigas. Operadas seguro.

La gente espera los sábados como agua de Mayo. He aprendido a no planificar casi nada y no esperar nada, a no imaginar cosas que después nunca salen. Por esta vez cerraré los ojos y me quedaré en blanco esperando a que me impacte la ola de la playa aquella noche de Enero. A veces deberíamos volver al mundo de los recuerdos. ¿Me llevas?





When a new moon shines through your window 
Or  you hear a sad song on the radio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario