Hablemos de ruina y espina, hablemos de polvo y herida, de mi miedo a las alturas, lo que quieras pero hablemos, de todo menos del tiempo que se escurre entre los dedos. Maldita dulzura.
Madrugada. Hay que ver como es el tiempo,eh. Qué difícil es a veces dormir; vuelta para un lado, vuelta para otro. Cambias la almohada de lado buscando el lado fresquito y pensando que eso te refrescará las ideas. No hay nada mejor que una noche sin dormir para darse cuenta lo lento que pasa a veces el tiempo; tumbado en la cama suena el tic-tac, la luz entra por la ventana e ilumina mis pocos posters, mientras hace reflejo con el metal de los trofeos.
¿Alguna vez os habéis parado a pensar en el tiempo? Por poner un ejemplo, pensad como era vuestra vida hace dos semanas, o el intervalo de tiempo que queráis. Hace dos semanas, mi vida era un completo descontrol, las hormonas salían por cada poro de mi piel y tomaba cada reacción según lo sentía. Hace un mes dio un vuelco completo, se puso todo patas arriba justo cuando menos los esperaba. Sin embargo; hace tres meses era feliz y creía que aunque se cayese el mundo yo podría sujetarlo y volverlo a su sitio. En dos semanas nos lo jugamos todo; en un mes quizá viajemos y dentro de tres meses mi cabeza dejará de ser menos pensante, o puede que no. ¿Cómo de lento pasa el tiempo cuando tenéis que sonreír forzudamente cuando no hay ganas? ¿Cuando vuestro amigo/a se lía con alguien un sábado y os quedáis sin acompañante? ¿Cómo pasa el tiempo cuando estás junto a la persona que quieres? ¿Y como de rápido se acaban las patatas cuando tienes hambre?
"tic-tac, it´s the sound of your life running out"
Hace unos meses deseaba que mi casa tuviese intimidad y libertad; ahora que es toda para mí se me hace demasiado grande; no tengo manos suficientes para colocar y ordenar todo y el pasillo cruje demasiado. Ahora que todo ha cambiado desde que empecé a escribir os propongo que penséis en como estabais hace dos meses. Ahora que me dí cuenta que no podía parar la manecilla del reloj por mucho que quisiese, y que cuando deseé que los días pasasen rápidos la manecilla se hacía más lenta; ahora que todo va tan mal, ¿Cómo queréis que pase el tiempo, rápido o lento?
¿No podíamos ser agua?
" Aunque te canses..y vengan miles de días grises,aun mis palabras quieran rendirse ante la lluvia en el cristal."
Definitivamente el tiempo pasa, aunque cada movimiento de la manecilla duela como un cardenal abierto en la piel. El tiempo pasa incluso para mi. En todo este tiempo que ha transcurrido han pasado muchísimas cosas por mi cabeza, tantas que necesitaría muchas pero que muchas hojas para escribirlo todo. Desde ese día que no te prometí el mundo entero pero si el mío personal, y que cada día me esfuerzo por cumplir mi promesa. Quería escribir todo pero quizá no tenga sentido, así que allá va.
Durante todo este tiempo conté la historia de mi vida; empecé por la primera parte y llegué a la tercera, y tú escuchaste pacientemente , hasta que tumbados en tu cama escuchaste la última, la que siempre tuve miedo de contarte. Ahora queda una parte; la última hasta hoy, en la que tú eres protagonista.
No ha sido nada fácil cosas cotidianas como recoger la habitación y encontrar un dibujo de Mickey con un globo mientras entra a Disneyland con un 13 en el cartel. Pasear por la calle que vende cafeteras con la promesa que conlleva. Demasiados supermercados con helados light; o demasiadas particulares para esperar mientras tu ibas acompañada, muchas historias que escuchabas mientras granizaba en la calle.La playa es demasiado enorme sin ti o el cine no es lo mismo si no estoy contigo para hacerte preguntas difíciles. Será complicado acabar otra vez en una playa en el fin del mundo, que tu manta nos cubra a los dos otra vez o que por lo que parece no me olvides.Que una asiática me siente en un asiento con forma de culo y me pregunte por ti; al igual que los niños, que los vecinos y que todo el mundo que te conoce. J de joder como fastidia. No podría explicar lo que se siente cuando llegas a la iglesia de al lado de tu casa y sabías que quedaba poco para verte; o cuando un hipopótamo baila el hula hoop, alguna pizza en el ascensor o millones de galletas tragadas. Ojalá recuerdes que antes de ser nada, yo ya era algo para ti y que quizás algún día nos tomemos ese café que me debes y comamos nuestro último pincho. Sonarán canciones y ninguna te recordará ami, y ahora que parece que no nos vamos a encontrar mucho más y por lo que me han contado pareces más feliz y te ríes más, sé lo que queda; y sé mi mirada cuando quizá dentro de meses te vea por la calle, porque ya hemos visto esa mirada antes, una mirada triste. Puede que un día me cuentes lo que deseaste cuando soplaste las velas de tu cumpleaños y si se ha cumplido. Porque te puedo ayudar en todo lo que tu quieras; sin necesidad de que tengas que regular tu comportamiento por miedo a mis reacciones. Porque no hay nada más bonito que después de haberlo sido todo, aunque tu no lo quieras, que sigas siendo tanto.Como Machado y Machín; ¿recuerdas? Tal vez un día te acuerdes de mi. Porque las cosas que se rompen a veces se pueden arreglar.
Hay demasiados recuerdos para que sea fácil; conoces cada una de mis miradas y mis sonrisas; y sabes como reacciono y lo que significa. Aunque no lo creas y no quieras, siempre voy a estar ahí para seguir siendo una persona lo importante que tu quieras en tu vida; y en el banco que un día me fuiste a buscar me podrás encontrar si lo necesitas. Que me quedó escuchar tu piano y a ti verme patinar. Ahora que suenan conciertos, que gano premios por contar nuestra historia y que todo se ve negro no tengas un mal recuerdo mío, quédate con lo que quieras, con nuestro mejor momento, o tíralo todo. Las mentiras valían la pena por verte feliz, y nunca dejes que nadie manche tus zapatos. Que te traten como te mereces y que nunca te falte un chupachups como regalo, que como tu decías, la ciudad siempre despierte al misterio de tu nombre. Que nadie te pida explicaciones sobre algo que solo entendemos los dos y haz lo que te haga feliz. Algún día hablaremos de todo y nuestros dientes blancos saldrán a relucir con los recuerdos, o quizá no. Que los duendes que vestían gorros de duende, y que trepaban hasta la duenda jefa nos recuerden riéndonos y haciendo concierto. Olvidaré el calendario que hicimos; y los columpios se mecerán solo con el viento y los ferry partirán solos, no habrá churros. Tendrás en tu estuche tu mensaje de buenos días cada vez que amanezcas choff. No aumentará la clientela de los bares con nuestra presencia. Voy a echar de menos tenerte para que la vida sea más fácil; las fotos, las postales y las cartas. No voy a echar de menos los besos; te echo de menos a ti.
Las cosas que se quedan en la memoria y no se van nunca; son las que valen la pena. Recuerda que siempre te dije que si no hiciera daño algo, sería que no valía la pena. Sabes que eres de las que hacen en la guitarra marcas que hacen cicatriz. Siempre encontré la palabra adecuada cuando me hacia falta y todo eran sonrisas. Quizá ahora que las flores se marchitan, que no hay más fotos o que la caja se quedó sin besos y que ya no escribes de mi, ahora que no tomas cereales a las dos de la mañana para mantenerte despierta mientras hablas conmigo y que solo salen monosílabos todo parezca peor; ahora que el dolor se presenta en diferentes formas y que tenemos la cabeza más ocupada no nos acordemos de lo bueno; pero siempre habrá mercadillos que recorrer y contar viejas historias. Cuando se cuentan cosas personales se tiene miedo; hay cosas que tienes dentro y que sabes que tienes que soltar. Porque un hotel ruinoso puede traer felicidad, porque cuando me enseñaste una canción que te hacía llorar ya caían lágrimas por mis ojos, porque ahora me gusta la comida china, quizá algún día Porky te pregunté por mi; cuéntale una mentira. Yo que necesité una explicación y un abrazo durante tanto tiempo no voy a salir corriendo porque te lo prometí, pero que corran las manecillas del reloj amarillo que un día se paro, tú estás incómoda ; quizá sea mejor así. Mejor salir por tu propio pie que a empujones, aunque esta vez no se cual de las dos ha sido. Globos amarillos, flores resecas, tu muñeca vacía, alguna sudadera y algún vaso mío. Todo para ti nada a mi lado. Que yo soy yo y mis manías, pero que estaré por algún sitio si me necesitas. Los habrá mejor que yo, volveremos a sonreír, tanto juntos como separados. Recuérdame tú que puedes.
Un campo recién segado y un sol tímido que parece que tiene vergüenza de salir y alumbrar. De fondo el sonido de la autovía; donde la gente aprieta el acelerador para intentar llegar tres segundos antes a su destino. Es un sonido insoportable para mi cabeza que hoy se ha despertado convaleciente de ayer. Los ladridos de mi chucho me recuerdan que los demás también comen. Hoy mientras veía mi película preferida me impactó una frase, "no es mala suerte nacer siendo viejo; ahora cada instante que pase seré más joven". Confiamos en leyendas y supersticiones, nos da seguridad saber que hay algo que no controlamos y que marcará nuestras vidas. No pasamos por debajo de escaleras, jamás tendríamos una cita el día 13 y por supuesto ni se nos ocurre romper un espejo jamás. Pero la película nos intenta enseñar a buscar la parte buena de todo; quizá debajo de la escalera haya un billete de 50, la cita de el día 13 acabe con un baile sobre la cama de cualquier hotel o con los trozos del espejo hagamos un bonito marco. No todo tiene que ser como está marcado, se puede ir a la playa un día nublado, mear en la pared de cualquier iglesia si tenemos ganas o no regalar nada por los cumpleaños. El otro día entrevistaron a un matrimonio de 83 años cada uno; 56 años casados, cuando la reportera les preguntó cual era el secreto dijeron que había días que no se soportaban, semanas en que ni se hablaban y que los insultos volaban por la casa, pero que al final siempre había una palabra o acción que lo solucionaba todo, así 56 años. Que eran otro tiempos y que la gente no se rendía fácil. Y sí, para colmo se casaron y embarcaron un martes; viva la mala suerte. Si es cierto que como la luna todos tenemos dos caras, vamos a quedarnos con la buena, ¿no?
No sabemos lo que queremos, queda exactamente un mes para los exámenes y no hay ninguna gana de estudiar, pero estoy seguro que el día antes querré sabérmelo todo. Solemos dejar que nuestros caminos los decida la suerte sin darnos cuenta que una partida de ajedrez siempre la gana el mismo por algo, o si nos encontramos a alguien por la calle quizá sea porque hayamos variado nuestro rumbo habitual para chocarnos de frente. No es suerte la gente que viaja mucho; recuerda que al igual que un poeta es un músico que no puede cantar, la diferencia entre un turista y un viajero es que este último no compra billete de vuelta, y eso, no es suerte.
No creo en la buena suerte ni en los milagros; me gusta el día 13 y no miraré al cielo si se pone a llover el día de mi cumpleaños. Creo en el poder de los abrazos y de las caricias en invierno. Porque un par de botas colgadas de un cable de luz en medio de la calle no están ahí de casualidad; quizá una pareja de enamorados se dejaron de candados e innovaron, o quizá alguien le sentó mal una copa o puede que fuesen unas botas demasiado feas como para ser calzadas. También puede que estén ahí solo para que me de cuenta que tras pasar 19 años por la misma calle no lo tengo todo visto. Que las cosas cambian cada instante por algo que no es suerte. Hoy ha sido un mal día, muy malo, pero el consuelo no es mirar al calendario y ver que es 13. Ahora sopla el viento y las botas se tambalean en el cable. Ya sería mala suerte que se cayesen justamente ahora que paso yo; ¿o no?
como un funambulista andamos en el filo de el alambre; si sopla el viento y nos caemos, ¿es mala suerte?
El Instituto Nacional de Meteorología no me avisó de lo que pasaría esta semana. Qué cabrones. No me dijo que iban a aparecer nubes negras; que iba a haber chubascos en forma de lágrimas y que el cielo se teñiría de oscuro. Quizá si lo hubiera sabido me podría haber preparado e intentar ser más fuerte, anticiparme a algo que me ha superado por completo. Echo la mirada atrás esta semana y es duro; echo la mirada a lo que viene y es duro. Definitivamente la vida no es un camino de florecillas, ni calles de piruleta ni casas de chocolate. El Lunes todo se precipita, el Martes te llega todo de golpe, el Miércoles lloras, el Jueves empiezas a saber que nada será igual.
La gente va y viene, pasan por tu vida como lo hacen un tren por la estación y no sabes si regresarán. A los únicos que puedes elegir son a tus amigos y apoyarte en la familia. Siempre me enseñaron que los problemas de casa se quedan en casa y que en la calle se defiende a tus amigos. Así me va.
Hace poco que te has ido; quizá no tuviésemos mucho contacto y puede que tus pequeños ojos no visualizasen mis tonterías, quizá y solo quizá te acuerdes de mi allá donde estés . En estos casos siempre se suele decir lo que recordamos, esos instantes que has vivido junto a esa persona y lo que te ha enseñado. Yo no voy a ser menos. Recuerdo cuando me ponías delante de la ventana de el pueblo y me decías que observase; todo campo y gallinas cacareando y corriendo como locas por ahí. "Da las gracias" me decías siempre, aprende a valorar todo lo que tienes, porque quizá creas que no posees nada, pero mira todo esto, decías mientras señalabas por la ventana, el mundo te pertenece y puedes moldearlo, diseñarlo y dibujarlo a tu manera. Todo para ti. Me enseñaste a amar el frío y la nieve si venían acompañados por unas castañas asadas; el amor a lo que nace y a saber cuidarlo. La hoguera siempre se encendía cuando tus ojitos veían que mi cuerpo temblaba. Recogiste miles de fluorescentes mientras yo reía con la raqueta en la mano y te comentaba que sería el mejor tenista de el mundo. Incluso cuando tus pulmones tenían problemas para respirar me enseñaste a saber aprovechar cada respiración como si fuese la última. Siempre me decías que nunca me quitaba ese horroroso colgante con una cadena como la de el bañó; que me cortase el pelo y que me siguiese gustando el amarillo. Solo por hoy permíteme que sea yo quien te dé un consejo; no me olvides porque yo no lo voy a hacer, y haz que los días pasen más rápido, solo hasta que el cielo se despeje. Te echaré de menos.
Lo que si he podido elegir en la vida son mis amigos y de eso, es de las pocas elecciones que he hecho bien en la vida. Porque nadie me iba a decir que un día alguien me iba a llevar a un banco de el ayuntamiento y cuando esté triste hacerme metáforas sobre dinero y la fruta madura; o que alguien se iba a levantar de la cama con fiebre y me iba a coger de el brazo, me llevase a comprar un perrito y con la boca blanca te diga "aquí no ha pasado nada", nunca pensé que alguien se recorrería toda la ciudad entera mientras escuchaba durante dos horas mis historias y finalmente acabar en un bar, alzar una cerveza y que te diga "¿brindamos?" o que simplemente cuando no me lo merezco te abrace y aunque no sepa que decir simplemente con su presencia todo sea un poco menos malo; sin malos rollos.
Prometí que un día intentaría agradecer todo lo que tengo alrededor y prometí que ya que os gusta tanto como escribo,un día lo haría para vosotros, tarde y mal pero lo estoy intentando, porque aunque casi siempre me olvido de que no estoy solo, ya estáis vosotros para recordármelo de una forma u otra. Reconozco que soy complicado, bipolar, raro, que no me entendéis la mayoría de las veces y que a veces soy insoportable. No tengo mucho que dar, lo poco que puedo enseñar creo que ya lo he hecho y mis canciones ya las habéis oído. Os he contado historias de príncipes, he discutido sobre temas que no tengo ni idea y os he relatado leyenda de héroes que salvan el mundo y que todo el mundo les quiere. Como demasiado rápido y los helados de mantecado y nata son mi debilidad. No me gusta el chocolate excepto en tableta. Soy más de pueblo que las amapolas y quizá sea verdad eso de que soy insoportable, pero sabéis qué? De todas las historias que he leído y he contado hay una que no he terminado y que cada día tiene una página más. Una historia que si fuese mi vida os prometo que sería muy difícil de leer si no fuera por vosotros. Por todo eso y también porque cuando estoy triste digo muchas tonterías os doy las gracias. De las de verdad, de esas que me cuesta tanto soltar, gracias. La vida es menos puta si estáis a mi lado. Sabéis que os digo, que si que yo si que brindo, brindo por vosotros.
"desde aquí desde mi casa veo la playa vacía
ya lo estaba hace unos días ahora está llena de lluvia"
Los sábados son los días esperados por todo el mundo; nos despertamos los lunes pensando en lo maravilloso que fue el fin de semana anterior y solo deseamos que vuelva. Hoy es sábado y ando en algún bar de no se muy bien donde. Como siempre estoy apoyado en una esquina de la barra con una cerveza en la mano mientras mis amigos inspeccionan el terreno. Esos amigos que nadie los puede entender pero que sin ellos la vida es más puta; son esenciales. Un rápido vistazo me sirve para hacerme una idea de donde estoy. Delante de mí un chico se sube las mangas intentado aparentar a la vez que infla el pecho y saluda a unas chicas; un grupito de mujeres se hace fotos mientras intentan enfocar a el escote; alrededor de diez tíos gritan sonidos guturales e ininteligibles que imagino sea un dialecto nuevo. Al fondo tras una viga de madera algo roñosa veo tu cara, demasiado bonita y dolorosa como para no quedarme embobado. Sonríes y haces gestos con las manos, pareces feliz. Hay un billete de 50 y mi mente vuelve a aquella playa en Enero donde gritabas mientras yo te cogía y amenazaba con soltarte al agua; como si fuera capaz. Mi preocupación por un billete perdido que no podía estar en mejores manos. Tu risa y tu ilusión. Se escuchaba el silencio, nuestras miradas eran inocentes y las estrellas parecían estar esperando un beso. Mucho ha pasado desde entonces pero en ese momento solo recordaba eso. Creo que nunca voy a echar de más lo que hoy echo tanto de menos. Una amiga tuya creo que me ha visto y a juzgar por su expresión, o soy muy guapo o no me ha reconocido, menos mal. Pido otra cerveza a la camarera pero creo que se ha confundido, en vez de alcohol ha puesto encima de la mesa sus pechos; grandes y redondos, deben de ser operados. Se ríe y me dice el precio mientras me fijo en sus dientes que parece que bailan claqué y están separados por un interlineado 1.5, como el Word.
Mis amigos parece que han seleccionado sus presas y las muchachas se ríen. De repente ellos me señalan y solo alcanzo a distinguir la frase "el del pelito largo", empezamos bien. Una de ellas se acerca; se frota las manos y acaricia el pelo, tiene la mirada confundida y deduzco que no sabe bien como empezar. Los saludos, mi poca educación y su ilusión contagiosa dejan paso a una petición; dice que parezco decaído, que si quiero salir fuera. Tiene el pelo largo y unos ojos bonitos aunque yo soy un bicho raro. Tu apuras un trago de tu copa y lanzas una sonrisa; el tipo de la camisa ajustada se ha puesto a palear a una rubia y se me cansan las piernas. Demasiada fauna rara; salgamos de aquí la contesto.
Para mantener la boca ocupada saco un chupachups, por supuesto. Ella habla sin parar y yo escucho. Me pregunta por qué sonrío poco, la razón de que me muerda el labio inferior, mi color preferido,que parezco tímido, que es mi colgante que adorna mi pecho, mi última relación... No se da cuenta que muchas de las respuestas ni siquiera yo las sé, y las que sé no quiero contárselas. No me gusta hablar de mi y me dan ganas de salir corriendo pero antes la acompaño de vuelta al bar. Me pregunta si no me voy a despedir de ella mientras se señala su boca. Es cierto, siempre he sido un caballero así que saco otro chupachups y se le doy. Aprovéchalo que están caros.
El bar está a rebosar y mis amigos vienen, en sus ojos veo que esperan una historia de algo que no ha pasado y que no sabría contar. Te vuelvo a mirar y estas bailando; nunca te había visto hacerlo y estas preciosa. Se me viene una canción a la mente y esa frase que tanto miedo tuve a que se cumpliese. Hay personas que dicen que en ocasiones creemos que la vida nos dice que no cuando solo te está diciendo que esperes. Puede ser, pero solo en ocasiones. La camarera se despide mientras dirijo mi último pensamiento hacia sus dos amigas. Operadas seguro.
La gente espera los sábados como agua de Mayo. He aprendido a no planificar casi nada y no esperar nada, a no imaginar cosas que después nunca salen. Por esta vez cerraré los ojos y me quedaré en blanco esperando a que me impacte la ola de la playa aquella noche de Enero. A veces deberíamos volver al mundo de los recuerdos. ¿Me llevas?