Tengo miedo a las alturas. Reconozco que tengo vértigo y que me mareo cuando estoy en la cima; por eso mejor verlo todo a ras de suelo. Hay veces que las chispas de las hogueras laten dentro de ti con tanta fuerza que no sabes como pararlo y corres. La playa no es suficientemente grande para ti y pisas botellas a cada paso que das, dejando un recorrido de cristales y suspiros rotos. Las falsas imagines te vienen y agarras la botella por primera vez, para darte cuenta que se convierte en tu segundo vicio. Incluso cuando te cubren a besos y las manos se calientan subiendo por tu pecho mientras tú no haces nada solo puedes parar de mirar a las olas que vienen y van como mi cabeza. Y empiezan a pasar diapositivas por tu mente, signo sin duda de que el alcohol se te ha subido; playa,sol,chupachuses, sonrisas,lágrimas,bancos,arena, camisetas, cuerpos sin camiseta, café, sonrisas, sonrisas... Empiezas a apartarte del mundo con cualquier excusa que suene bien y apareces sentando en un banco mientras hablas sin saber muy bien con la boca o con el corazón. Siempre que discuto tiene razón; ¿lo malo? que creo que esta vez quizá la tenga yo.
No hay camino que no haya recorrido y me lleve a buen puerto. Cuando sale el sol descubres un tejado y te tumbas allí; aún llevo en la cara el rojo de la bandera de España que tenía pintada; los últimos caminantes salen de vuelta a sus casas y los observo desde arriba; desde un tejado; desde la cima donde hace tiempo que no estoy y que no encuentro el camino para detener la caída. Hace tiempo que perdí los poderes; pero aún puedo volar y aparecer en otro sitio.

No hay comentarios:
Publicar un comentario