Vaivén de memoria;

Hablemos de ruina y espina, hablemos de polvo y herida, de mi miedo a las alturas, lo que quieras pero hablemos, de todo menos del tiempo que se escurre entre los dedos. Maldita dulzura.

domingo, 29 de julio de 2012

Positive thinking belt;

Día dos: Querida Daisy los días han pasado y ya ha transcurrido un mes desde que marché. Reconozco que echo de menos aquello, pero muchísimo. Por aquí creo que las cosas han cambiado. He cumplido todo lo que me dijiste; viajé, bebí, robé en tiendas y me corté el pelo. No bailé porque ya sabes que tengo dos pies izquierdos, pero lo intenté. Las mañanas pasan tranquilamente, ya sabes que nunca fui muy dormilón así que salgo pronto para descubrir que el sol pega más fuerte contra más calor tengas. He vuelto a jugar al fútbol y reconozco que lo tenía olvidado. Las noches son muy divertidas. Las mujeres aquí parece que ya no esperan al príncipe azul y se conforman con cualquier sapo que sepa croar de forma decente, y ya sabes que siempre se me dio bien cantar. Los hombres... bueno eso no cambia, cualquier excusa es buena para tener la cama ocupada. En cuanto a mi, bueno, sé que te vas a enfadar por esto pero sigo esperando a alguien que sepa pensar por si misma, que no quiera despegarse de mi espalda durante el día y que me haga reír, reconozco que es muy difícil hacerme reír.

Sé que son días duros para ti, ahora no eres feliz y no encuentras solución. Hace tiempo me dijiste que me fuese, que hiciese el loco y que volviera siendo yo, así que creo que es el mejor consejo que alguien te puede dar. Recuerda cuando tallabas en el marco de mi puerta que "la locura es un don que solo los locos poseen". Piensa que si, que estoy loco, pero las mejores personas lo están. No hace falta que te vayas lejos para encontrar el rinconcito de tu mundo que te permita respirar tranquilamente. Siempre fuiste como un funambulista, te gusta andar en el alambre, pero nunca te caes y siempre tendrás a alguien que te recoja en el suelo. Vete y no esperes a nadie porque nadie te estará esperando a ti, aunque sepas que si.

Y ahora mis papos se pegan en el cristal del autobús, y como cualquier excusa es buena para reír no puedo evitar mirar a la chica que tengo delante. Que llegará un día en que ninguno de los dos nos encontremos al girar la esquina, pero hoy no es ese día. Take the best, fuck the rest.


lunes, 23 de julio de 2012

del alfabeto; las impares.


Día uno: Querida Daisy, la vida por aquí es muy diferente. Hay días en los que el sol brilla tan fuerte que ni las gafas de sol recién compradas pueden evitar que baje la mirada ante los fulgurantes rayos. Las avenidas por aquí son largas y la gente tiene una mirada dura, como si te escrutara cada paso que das, intentando averiguar si es en la dirección correcta. Y por suerte hay montañas, y bancos y sitios en los que consigo olvidarme de que el viento ya no puede alborotar mi pelo largo. Los días trascurren lentos y aunque hay gente dispuesta a escuchar, nadie se te acerca, nadie es capaz de hacer cambiar el ranking, donde tu sigues siendo la primera a la que siempre pienso en acudir cuando tengo que contar algo, aunque no sé si te gusta escucharlo.

También hay días grises, donde la leche del café se te quema y el sofá se queda demasiado pequeño para estirar las piernas. Abres la puerta de la calle y siempre piensas alguna forma de no acabar en el bar de enfrente, y nunca lo consigues. Hay días donde las noches acaban antes de que salga la luna y donde sigo buscando la fórmula para volver a encontrar la felicidad, que supongo que es lo que hacemos todos. Esos días en los que lloras y no te gusta estar solo, pero sabes que viniste aquí solo por esa razón. En este tiempo he reído y llorado por partes iguales, aunque creo que me encuentro  mejor.

Querida Daisy, aquí hay muchas cosas que te contaré en diferente cartas, pero nunca habrá el frío que nos gustaba de nuestra querida Islandia. Los flashes de la cámara me apuntan y apuran por intentar conseguir una sonrisa mía pero creo que todas están guardadas. Querida Daisy, espero que todo vaya bien, por aquí las cosas cambian cada día y el  tiempo trascurre más despacio, lo que creo que solo por hoy es bueno.



sábado, 14 de julio de 2012

Las sonrisas con tus tonterías; los trenes también llegan a Disneyland

Como esos rayos de luz que se cuelan entre las cortinas al mediodía. Abres los ojos llenos de legañas, y con ese pelo tan revuelto que te indica que lo estás dejando crecer demasiado. Cervezas, muchas cervezas, la capa de super-héroe en un lado y la ropa en otro. Y entonces lo piensas y te das cuenta que todo empezó antes de llegar aquí, antes de no saber que hacer en el culo del mundo; todo empezó cuando te caíste caminando y te dejo esa cicatriz en la rodilla, cuando ponía cara de asco con las croquetas de mi madre. Y lo echas de menos, no es tu cama, demasiada grande sin compañía. Te revuelves aprovechando las últimas gotas de sueño, con los calzoncillos demasiados usados por la técnica del vuelta y vuelta y la sartén sin fregar. Sales a la terraza, abres los brazos y ves el paisaje; y recuerdas.

El móvil se enciende, quizá alguien que pregunte por ti, da igual pienso. La tranquilidad de una ciudad que no te conoce y de una gente que te sonríe sin preguntarte que esconden tus ojos. Las miradas curiosas en los bares de aquellos que no te conocen y desean hacerlo. Y por eso estamos aquí, para olvidar el viento en la cara, para ver el sol salir entre las montañas desde el balcón.